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	<title>Distintas Latitudes</title>
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	<description>Revista de reflexión latinoamericana</description>
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		<title>Un país sin presidente no puede convertirse en un país sin rumbo. Apuntes sobre la muerte de Hugo Chávez</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Mar 2013 14:58:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Macias Woitrin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Gracias por el fuego]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>

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		<description><![CDATA[A la muerte del presidente Hugo Chávez, se hace necesario un debate crítico e inteligente sobre su legado para Venezuela. Más allá de alabanzas u ofensas, ¿qué significó Chávez para su país y para la izquierda latinoamericana? ¿Cuál será el alcance del un proyecto político-social que se fue profundizando según las circunstancias? Un texto fundamental por Diego Macías. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Escribir un texto que le haga justicia al ex presidente Hugo Chávez es una tarea titánica. No me malinterpreten: criticarlo ácidamente o llorarlo como a un mártir sería sencillo, pero ramplón y molesto. Escribir, en cambio, algunos párrafos que puedan realmente poner sobre la mesa elementos para un debate progresista, inteligente y articulado será una empresa ardua. Pero si por algo somos particulares los seres humanos, es por nuestra habilidad de problematizarlo todo racionalmente. Vamos pues,  y perdonen los comentarios siempre externos que este mexicano hace sobre un personaje fundamental de la historia, el presente y el futuro de Venezuela.</p>
<p>Algún paralelismo hay que trazar con Cuba si queremos empezar con el pie derecho. De manera similar a los hermanos Castro, Hugo Chávez no llega a la presidencia de Venezuela con un proyecto socialista bajo el brazo. En 1999 se trata de una respuesta democrática y nacionalista, estatista y redistributiva, a la debacle política y económica en la que vive el país desde las reformas estructurales neoliberales de los años ochenta. En La Habana, 1959, el plan maestro es derrocar a un dictador apoyado por los Estados Unidos –e incluso por el partido comunista de la época. En Caracas, cuarenta años después, la estrategia es mantener a raya al enriquecido sector empresarial y a la élite política de siempre que, sin muchos miramientos, ha echado hacia atrás ciertos procesos democráticos, menos en lo político que en lo económico.</p>
<p>El primer trienio chavista es más un recordatorio de las viejas épocas de la ISI latinoamericana (Industrialización por Substitución de Importaciones), que la puesta en marcha de un proyecto social y económico anticapitalista. Sin duda, a diferencia de los años cincuenta, se trata de un conjunto de políticas públicas que intentarán redistribuir parte de la riqueza acumulada en pocas manos. Nada radical, nada que temer… pero hay quienes sí deciden temer. El golpe de estado de 2002 fue un error sustancial de la oposición conservadora, un error que les costaría legitimidad política y, sobre todo, apoyo popular. Chávez, quien de manera quizá inesperada logra un genuino apoyo de la mayoría de la población, sale fortalecido del lance y apuesta por alzar su propia bandera.</p>
<p>Y surge entonces un proceso dialéctico peculiar de movimientos como éste que no cuentan, de inicio, con una base ideológica certera. En el frenesí de los meses que siguen al golpe, Chávez se radicaliza y decide expandir su proyecto radical en la sociedad venezolana. Al mismo tiempo, la sociedad venezolana se radicaliza y presiona a Chávez para que adelante una posición y una serie de políticas más atrevidas, más sociales, más colectivas. No es una paradoja; es una contradicción dialéctica. Venezuela era, y sigue siendo, un Estado capitalista que durante 11 años se ha debatido entre la posibilidad de consolidar elementos de la sociedad y de la economía que puedan ser socialistas. La lucha dialéctica no ha sido sencilla y el resultado no está escrito.</p>
<p><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2013/03/chavez-1.jpeg" rel="lightbox[4259]"><img class="alignright size-medium wp-image-4260" title="PINTADAS CON EL ROSTRO DEL PRESIDENTE HUGO CHÁVEZ EN CARACAS" src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2013/03/chavez-1-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a>Las políticas sociales del chavismo, hay que admitirlo, han sido impresionantes. Basta con referirse a la CEPAL para constatar que la pobreza en Venezuela disminuyó en 21% entre 2000 y 2008 (el mejor indicador de la región), y que las desigualdades, medidas en términos del porcentaje de la riqueza nacional concentrado en el decil más rico, también han caído en más de 7%, la mejor cifra del continente. Incluso tomando cifras de 2010 después de la crisis –que afectó gravemente a Venezuela –estamos frente al único país americano en donde los cuatro deciles más bajos de la población concentran, por lo menos, 20% de la riqueza, y donde el decil más rico no posee más de 25%, comparado con 40% en Brasil y en Bolivia<a title="" href="#_ftn1">[1]</a>.</p>
<p>Las ambiciosas (y en buena medida exitosas) políticas de vivienda, salud y educación son sólo la carta de presentación que los organismos internacionales quieren ver. Detrás de ello existe también una organización social y económica sin precedentes en el país. Consejos de barrio, fábricas autogestionadas y comités de planeación para la distribución de bienes y servicios. No se trata, o por lo menos no únicamente, de una imposición no consensuada desde arriba; creo no equivocarme al sugerir que en Venezuela existen fuerzas sociales organizativas que poco a poco trascienden los marcos de la producción capitalista.</p>
<p>Y, sin embargo, Chávez fue, al mismo tiempo, responsable del estancamiento de la revolución. Aquí ya no se trata nuevamente de un juego dialéctico de palabras, sino de una realidad aplastante. El proyecto chavista pareció durante mucho tiempo girar en torno a una persona o, en todo caso, alrededor de una clase política y económica dominante que dista mucho de ser el sector más vigoroso del movimiento: la <em>Boliburguesía</em>. El chavismo se dedicó a construir un aparato de Estado que, en ocasiones, limitó a las mismas iniciativas populares que presumía defender y que, en otras, defendió precisamente al capitalismo que discursivamente atacaba. La explotación petrolera, el comercio con Estados Unidos, la errática política de nacionalización (que no fue suficientemente lejos ni a los sectores claves de la economía) y el enriquecimiento de una élite política que no queda claro si es realmente nueva o si simplemente se recicló durante las últimas décadas.</p>
<p><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2013/03/url.jpeg" rel="lightbox[4259]"><img class="alignleft size-full wp-image-4261" title="url" src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2013/03/url.jpeg" alt="" width="260" height="194" /></a>Los anteriores son ejemplos de un modelo político que agotó algunas de sus vetas de oro; de una aspiración social y económica que en algunos momentos erró el rumbo. La democracia venezolana, punto débil según los comentaristas extranjeros (y no pocos nacionales), es un buen ejemplo de la ambivalencia chavista. Por un lado, ningún régimen político americano ha introducido tantos mecanismos de participación electoral. Elecciones, consultas y referéndums fueron la norma durante el gobierno de Hugo Chávez y los resultados fueron mucho menos polarizantes y debatidos que en democracias “mejor establecidas” como la mexicana. Alta participación e incluso cierta incertidumbre (por ejemplo, antes de las últimas presidenciales de octubre de 2012), ingredientes que los demócratas liberales han considerado como esenciales siempre.</p>
<p>Al mismo tiempo, Hugo Chávez borró en varias ocasiones las líneas de poder (reales y constitucionales) que lo separaban de otras instituciones, como el legislativo o el judicial. Fue capaz, tanto por negligencia de la oposición como por la sumisión de buena parte del oficialismo, de gobernar holgadamente y por decreto durante mucho tiempo. Logró transformar a su favor reglas electorales (como la geografía, por ejemplo) y procesos políticos de mayor calado. Decidió atacarse a medios de comunicación muy particulares (hay quienes dicen que por motivos políticos poco transparentes) en vez de socializar otros sectores más productivos de la economía. Y en un sinnúmero de ocasiones acaparó mayor atención de la que era necesaria, provocó tensiones con un carácter burlón y prefirió montajes mediáticos a políticas radicales.</p>
<p>Catorce años de gobierno tuvieron un desenlace tortuoso, tanto en lo emotivo como en lo político. Los debates en torno a la personalidad, el carisma y el carácter de Chávez serán tema de las próximas primeras planas. Enseguida habrá un sinfín de especulaciones –o certezas si así lo decide la élite chavista– acerca de quién sucederá a Chávez y cómo se comportará. La discusión sobre sus políticas y los cambios reales que ha conocido Venezuela vendrán después. Lo que quizá pocos comentarán será el proceso de transformación que existe ahora en Venezuela y que puede, con la organización y las estrategias adecuadas, realmente convertirse en un referente de las alternativas al capitalismo que en este mundo muchos aclaman pero pocos implementan.</p>
<p>Hugo Chávez tendrá que pasar a la historia como lo que fue: un hombre controversial, pero comprometido con su proyecto; un individuo férreo que gustó de concentrar poder y ejercerlo, pero que se planteó metas sociales importantes, muchas de las cuales logró. Sus seguidores más acríticos y desenfrenados lo martirizarán (literalmente) y sus críticos más férreos lo pisotearán y desdeñarán con comentarios del tipo “es hora de que vuelva la democracia y la libertad a Venezuela”. Hugo Chávez no muere ni pronto ni tarde; cualquier discusión que inicie con ese tipo de diatribas carecerá de sustancia.</p>
<p>Serán, en cambio, mentes un poco más inteligentes y observadoras quienes, desde la derecha o la izquierda, podrán presentar sus propias opiniones al respecto de una manera correcta, convincente y fiel a sus convicciones. Esas opiniones merecerán la pena ser escuchadas. Habrá comentarios muy precisos acerca del daño que le causó a las instituciones de la democracia liberal; habrá justos reconocimientos a sus políticas públicas y a la cohesión social venezolana; habrá quienes defenderán que el precio a pagar por un país más equitativo fue demasiado (violencia creciente y un aparato estatal desmesurado); y hablaremos también quienes creemos que la revolución en Venezuela no fue suficientemente lejos, entre otras cosas, por decisiones políticas de Chávez mismo.</p>
<p>Así que cada quien elegirá las notas periodísticas y los análisis que quiera leer: aquellos que empiecen con un “¡Muere el caudillo de la patria!” o un “¡Vuelve la paz y la democracia!”; o aquellos que, en página 23 de los periódicos y bajo una nota deportiva, digan sobriamente “tiempo de reconsiderar” o, como preferiría verlo yo, “el rumbo de la revolución está por definirse”.</p>
<div><br clear="all" /></p>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div>
<p><a title="" href="#_ftnref1">[1]</a> http://www.eclac.cl/publicaciones/xml/1/45171/PSE2011-Cap-I-Pobreza.pdf</p>
</div>
</div>
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		<title>Violencia, impunidad y la búsqueda por migrantes desaparecidos en México</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Nov 2012 17:05:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sonja Wolf</dc:creator>
				<category><![CDATA[Canto general]]></category>
		<category><![CDATA[Featured]]></category>
		<category><![CDATA[El Salvador]]></category>
		<category><![CDATA[Guatemala]]></category>
		<category><![CDATA[Honduras]]></category>
		<category><![CDATA[Nicaragua]]></category>

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		<description><![CDATA[En pos del sueño americano, muchos migrantes centroamericanos se montan en trenes de carga –conocidos como La Bestia– que recorren los tres mil kilómetros del sur al norte de México. Cruzando territorios bajo control de los cárteles de la droga, los migrantes están expuestos no sólo a climas extremos y accidentes, sino también a todo tipo de abuso y crimen.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Por Sonja Wolf</p>
<p>Desde hace mucho tiempo México ha sido un país de país de origen, tránsito, destino y retorno de migrantes. Anualmente decenas de miles de personas –hombres, mujeres, niños y adolescentes– se ven obligadas a abandonar sus países por falta de oportunidades laborales dignas y por la imperante violencia social y criminal. Más del 90 por ciento de los migrantes que atraviesan México provienen del Triángulo Norte de Centroamérica, sobre todo de Honduras donde el golpe de estado ocurrido en 2009 engendró un clima de mayor inestabilidad e impunidad.</p>
<p><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/Migrantes-Bestia.jpeg" rel="lightbox[4213]"><img class="alignright size-medium wp-image-4214" title="Migrantes Bestia" src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/Migrantes-Bestia-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" /></a>Sus pocos recursos y la necesidad de evitar los controles migratorios y fronterizos les impulsan a los migrantes a emprender un viaje clandestino. En pos del sueño americano, muchos se montan en trenes de carga –conocidos como La Bestia– que recorren los tres mil kilómetros del sur al norte de México. Cruzando territorios bajo control de los cárteles de la droga, los migrantes están expuestos no sólo a climas extremos y a accidentes, sino también a todo tipo de abuso y crimen. Mientras los garroteros buscan evitar que los viajeros se suban a los vagones, los agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) son conocidos por realizar operativos en los trenes e incluso persecuciones. Un incidente muy sonado, videograbado por testigos, se dio en marzo de 2011 cuando un agente del INM, supuestamente no autorizado a portar armas, persiguió con un machete a una migrante. En su desesperación la mujer se lanzó al rio Usumacinta, en el estado de Tabasco, y tuvo que ser salvada por un lanchero.</p>
<p>Por otra parte, las bandas de la delincuencia común y organizada –a menudo con la participación o anuencia de agentes del Estado–extorsionan, violan a las mujeres o las someten a la trata, raptan y matan. En los secuestros masivos de migrantes, que se han ido documentando desde 2007, los perpetradores exigen rescates de los familiares o pretenden reclutar a los migrantes para ciertos actos delictivos. Con frecuencia, una negativa resulta en la muerte de los privados de libertad. La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) registró, entre septiembre de 2008 y febrero de 2009, 198 secuestros con 9,758 víctimas, mientras para el período de abril a septiembre de 2010 documentó 214 raptos con 11,333 afectados. Puesto que muchos casos no son reportados, la cifra real puede ser mucho más alta.</p>
<p>Los secuestros de migrantes se han dado en varios estados de la república mexicana, sobre todo en Tabasco, Veracruz y Tamaulipas. El hallazgo de 72 migrantes centro y sudamericanos ejecutados –supuestamente a manos de Los Zetas– en el tamaulipeco municipio de San Fernando en agosto de 2010, evidenció la vulnerabilidad que sufren estas personas en su tránsito por México. La gran mayoría de las agresiones contra los migrantes queda sin castigo, situación que alienta la comisión de más abusos. Esta situación se ha dado en un retroceso generalizado en materia de derechos humanos durante el gobierno del Presidente Felipe Calderón. En la actual administración han acaecido por lo menos 70 mil homicidios, además de secuestros, desapariciones, torturas, detenciones arbitrarias y agresiones contra periodistas y defensores de derechos humanos.</p>
<p>Una faceta de la situación migratoria, hasta la fecha poco comentada pero no menos grave, se refiere precisamente a los migrantes desaparecidos en México. Según el artículo 2 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas Contra las Desapariciones Forzadas, se entiende por desaparición forzada “el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley.” En México, desde 2001, la desaparición forzada es un delito tipificado en el Código Penal Federal y en las legislaciones penales de ocho estados. Sin embargo, la falta de armonización conceptual y la ausencia de tipificación autónoma, en la mayoría de los estados, contribuyen a la impunidad cuyos niveles ascienden, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), al 98 por ciento.</p>
<p>En la actualidad mexicana las desapariciones forzadas constituyen un fenómeno distinto al del pasado, ya que no existe un interés político detrás de estos crímenes. Más bien, las víctimas habían salido a realizar una actividad rutinaria (en el caso de los ciudadanos mexicanos) o a trasladarse a otro país (en el caso de los migrantes extranjeros) y desaparecieron en el camino. Las desapariciones que se han dado pudieran deberse a distintos motivos, como son los secuestros, la trata de personas, las desapariciones forzadas o las separaciones voluntarias. Sin embargo, hasta la fecha México no cuenta ni con un protocolo homologado para la localización de personas desaparecidas ni con un Registro Nacional de Personas Desaparecidas.</p>
<p><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/imgres.jpeg" rel="lightbox[4213]"><img class="alignleft size-full wp-image-4215" title="imgres" src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/imgres.jpeg" alt="" width="273" height="185" /></a>Cada institución estatal tiene criterios distintos para recabar la información y no siempre la comparte con otras dependencias. Además, cuando los familiares quieren presentar la denuncia, las autoridades suelen clasificar el delito no como desaparición forzada, sino como “ausencia,” “no localización” o “extravío.” Sin embargo, dichos actos no implican una tipificación penal y, por consiguiente, no desencadenan una investigación judicial. Más bien, el recurrir a esta categorización les permite a las autoridades aparentar las investigaciones, tranquilizar a los familiares, y simular las cifras delictivas. El hecho es que hoy día se desconoce cuántas personas hayan desaparecido en México, incluidos los migrantes en tránsito. Mientras la CNDH reporta 16 mil desaparecidos, la Procuraduría General de la República (PGR) informa que los restos de más de 25 mil personas asesinadas desde 2006 y posteriormente no identificadas fueron enviados a fosas comunes. Organismos civiles, por su parte, afirman que existen hasta 70 mil desaparecidos en todo el país. Para los familiares queda la pregunta: ¿Dónde están?</p>
<p>A mediados de octubre de 2012 llegó a México una caravana de madres centroamericanas quienes, en busca de sus hijos desaparecidos en tránsito por México, realizaron un viaje de tres semanas por 14 estados de la república. Auspiciada por el Movimiento Migrante Mesoamericano, la iniciativa tuvo tres propósitos. El fin primordial fue la localización de los hijos y esposos desparecidos de las 40 mujeres guatemaltecas, hondureñas, salvadoreñas y nicaragüenses que integraron la caravana. Sin embargo, el grupo instó además a que México no mantenga a los migrantes en la invisibilidad por no figurar en las estadísticas oficiales. Asimismo, pidió la empatía de la sociedad mexicana cuyos miembros manifiestan un espíritu humanitario, pero en ocasiones también sentimientos xenofóbicos.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/DSCN0304.jpg" rel="lightbox[4213]"><img class="aligncenter  wp-image-4216" title="DSCN0304" src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/DSCN0304-1024x766.jpg" alt="" width="645" height="482" /></a></p>
<p>Ante la falta de respuestas tanto de los gobiernos centroamericanos como del gobierno mexicano, las familias decidieron organizarse y emprender su propia búsqueda. Todo empezó cuando tras el huracán Mitch, que azotó Honduras en octubre de 1998, Radio Progreso inició dos proyectos que ayudaran a quienes habían perdido familiares a causa de la tormenta o de la posterior migración. Entonces nació también el Comité de Familiares de Migrantes Desaparecidos de El Progreso Honduras (COFAMIPRO) que aglutina a decenas de madres y esposas que buscan a sus parientes. Con sus propios recursos COFAMIPRO organizó en 2000 su primera caravana, que llegó hasta Chiapas, y luego también empezó a recaudar fondos para proporcionar prótesis a personas mutiladas por el tren. En 2006 se formó el Comité de Familiares de Migrantes de El Salvador (COFAMIDE), y con el tiempo familias de El Salvador, Guatemala y Nicaragua también se unieron a las caravanas.</p>
<p>Desde que ocurrió la masacre de los 72 migrantes en 2010 las caravanas se han desarrollado a nivel nacional. Este año las madres, y los activistas que las apoyaron, buscaron por los migrantes desaparecidos en reclusorios y albergues, concedieron conferencias de prensa y entrevistas, y sostuvieron una serie de eventos públicos en los que las mujeres mostraron fotos de los desaparecidos, compartieron su dolor y expresaron sus llamados de ayuda. En el marco de la Feria Internacional del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México familiares de desparecidos mexicanos se unieron a las madres centroamericanas.</p>
<p>Entre las muchas intervenciones que se hicieron, resaltó por ejemplo la de la michoacana María Herrera, quien explicó que sus cuatro hijos están desaparecidos. La salvadoreña Mercedes Moreno, por su parte, narró cómo en 1991 su hijo, José Leónidas Moreno, fue llevado a Tapachula por agentes de migración y desde entonces está desparecido. Expresó que no sabe adónde acudir y pidió acceso a los archivos que contengan información sobre la detención de su hijo. El Movimiento Migrante Mesoamericano, que a lo largo de los años ha logrado la localización de 64 personas, en esta ocasión también logró seis reencuentros entre migrantes desaparecidos y sus familiares. El éxito que tuvo este trabajo de puerta a puerta sugiere que con el compromiso y los recursos del Estado se pudieran encontrar muchas más personas.</p>

<a href='http://www.distintaslatitudes.net/violencia-impunidad-y-la-busqueda-por-migrantes-desaparecidos-en-mexico/migrantes-bestia' title='Migrantes Bestia'><img width="150" height="150" src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/Migrantes-Bestia-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="Migrantes Bestia" title="Migrantes Bestia" /></a>
<a href='http://www.distintaslatitudes.net/violencia-impunidad-y-la-busqueda-por-migrantes-desaparecidos-en-mexico/imgres-8' title='imgres'><img width="150" height="150" src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/imgres-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="imgres" title="imgres" /></a>
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<p>Hasta la fecha, el interés que ha mostrado México en el tema de los transmigrantes se ha traducido principalmente en la aprobación de un nuevo marco normativo. Cuando la matanza de los 72 migrantes echó luz sobre el trato que experimentaron los migrantes indocumentados en ese país, el gobierno respondió al clamor público con la introducción de la Ley de Migración, instrumento jurídico que reemplazó ciertas disposiciones de la Ley General de Población. La Ley de Migración y su Reglamento –que después de una considerable demora entró en vigor el 9 de noviembre de 2012– implican ciertos avances en materia de los derechos humanos de los migrantes, pero no dejan de tener un enfoque represivo y de criminalización de esas personas.</p>
<p>La entrada ilegal al país ya no constituye un delito, sino una falta administrativa. Sin embargo, aunque la Ley reconoce el libre tránsito en el país, le faculta al INM a crear filtros de revisión migratoria fuera de los lugares para ello establecidos. Esto deja amplios márgenes de discrecionalidad para la realización de operativos o volantas, que no sólo ponen en riesgo la vida de los migrantes, sino que también fomentan la corrupción de los servidores públicos. Igualmente, la Ley contempla el otorgamiento de una visa temporal, la cual reduciría mucho la vulnerabilidad de los migrantes. No obstante, el Reglamento exige que se cuente con solvencia económica para seis meses, condición que para muchos es imposible de cumplir. En resumen, la Ley de Migración y su Reglamento no dejan de ubicar a la migración como un tema de seguridad nacional, ni abandona la política migratoria de México su enfoque en la detención y expulsión de migrantes. A su vez, la protección y los derechos humanos de los migrantes siguen siendo una de las grandes deudas de México.</p>
<p>Más bien, quienes brindan socorro a ese colectivo –mediante refugio y alimentos– o hacen valer sus garantías, han sido hostigados. Defensores de migrantes en el sur del país han sido blancos de amenazas y agresiones, mientras en el Estado de México, lugar clave de paso, el albergue de Lechería tuvo que cerrar por inconformidad de los vecinos y cuestiones de seguridad. El posteriormente establecido comedor en Huehuetoca fue balaceado, y el sitio sucesor, un albergue en el mismo municipio, cesó sus operaciones debido a amenazas contra los voluntarios y los migrantes.</p>
<p>En el tema de los migrantes desaparecidos resulta fundamental la contribución del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Formada en 1984 con el fin de investigar los casos de personas desaparecidas durante la última dictadura militar de Argentina, esta organización no gubernamental científica aplica las ciencias forenses –principalmente la antropología y arqueología forenses– a la investigación de violaciones a los derechos humanos en el mundo. Sus pericias forenses pretenden establecer la identidad, la causa y el modo de muerte de las víctimas e identificar patrones de violaciones a los derechos humanos; restituir los restos de las víctimas a sus familiares y comunidades; y presentar los hallazgos y evidencia a las instancias judiciales y ámbitos de investigación correspondientes.</p>
<p>En México el trabajo del grupo argentino inició con los femicidios en Ciudad Juárez, sobre todo el <em>Caso Campo Algodonero</em> o el hallazgo, en 2001, de ocho jóvenes mujeres en un abandonado campo algodonero. El manejo oficial de los asesinatos destaca como una atroz violación de los derechos humanos por la forma en que las autoridades manejaron mal los restos de las difuntas. El EAAF, que en 2003 empezó a colaborar con las madres de las víctimas, encontró que las instancias de justicia habían identificado de manera errónea tres de los ocho cadáveres.</p>
<p>En el contexto de esa labor el equipo se encontró con otros 50 cuerpos no identificados. Su directora, Mercedes Doretti, sospechó que los restos pertenecieron a migrantes de otras partes de México o de Centroamérica. Como no existió un mecanismo de intercambio de datos, el EAAF estableció en 2009 el Proyecto Frontera, que consiste en la búsqueda de los cuerpos de migrantes centroamericanos y mexicanos enterrados en cementerios y fosas comunes de Centroamérica, México y EE.UU. Se está creando un banco regional forense, que incluye los antecedentes del migrante desaparecido, su información ante-mortem (por ejemplo, su información dental), y la colección de pruebas de sangre de los parientes. Actualmente el EAAF tiene más de 400 archivos forenses de migrantes desaparecidos de Centroamérica, Chiapas y el Estado de México.</p>
<p>En un primer momento la iniciativa se concentró en los restos de migrantes que habían muerto en el desierto de Arizona. Posteriormente las investigaciones se enfocaron en la identificación de los 72 migrantes ejecutados en Tamaulipas. En agosto de 2012 el EAAF comenzó la exhumación de 40 cadáveres en el Panteón Jardín de Tapachula, Chiapas, ciudad que constituye un importante punto de entrada para los centroamericanos que esperan llegar a EE.UU. y para muchas familias es el último paradero conocido de los desaparecidos. Doretti piensa contar con los primeros procesamientos de ADN a finales de diciembre. La idea es que en un futuro se abren más fosas comunes en los panteones municipales a lo largo de la ruta del migrante, que se haga justicia y se dé consuelo a las familias.</p>
<p>Desde luego, al EAAF le espera una potencialmente enorme carga de trabajo. Según la CNDH, entre 2007 y 2011 se hallaron al menos 1,230 cuerpos en 310 fosas clandestinas a lo largo y ancho de México. Sin embargo, una investigación del periódico Milenio, realizada con base en más de 470 solicitudes de información presentadas ante servicios médicos forenses estatales, gobiernos municipales y administraciones de cementerios locales, concluyó que en el sexenio de Calderón unos 24,102 cuerpos sin nombre o sin reclamar fueron remitidos a la fosa común. Aun así se trata de un cálculo conservador, ya que algunas procuradurías estatales de justicia se negaron a revelar las cifras de muertos sin identificar bajo su poder, y medio centenar de municipios afirmaron haber perdido parte de sus archivos.</p>
<p>Organizaciones de la sociedad civil, aglutinadas en la Red Verdad y Justicia para las Personas Migrantes, han pedido al Estado mexicano 1) la creación de una comisión internacional independiente de forenses para los casos de los 72 migrantes localizados en Tamaulipas y los 193 restos localizados en fosas clandestinas en San Fernando, Tamaulipas; 2) la creación de bancos de datos forenses a nivel nacional y regional para el intercambio de información forense de migrantes de migrantes desparecidos y restos no identificados; 3) la creación de mecanismos nacionales y regionales que permitan la búsqueda inmediata de todas las personas desaparecidas y la investigación de cada caso; 4) la creación de una Fiscalía Especializada en Delitos Cometidos Contra Migrantes; y 5) la implementación de un programa federal de atención integral a las familias de personas desaparecidas, que incluya la coordinación regional para la atención de las familias de migrantes desaparecidos. Hasta la fecha, estas demandas no han tenido respuesta.</p>
<p>Las caravanas de madres centroamericanas, quienes con perseverancia y valentía emprenden la búsqueda por sus familiares desaparecidos, sin duda constituyen iniciativas altamente simbólicas que crean conciencia alrededor de la grave situación que enfrentan los transmigrantes en México. Los albergues y organizaciones de la sociedad civil que ayudan y defienden a los migrantes realizan una labor indispensable. No obstante, sin querer han asumido tareas que el Estado debería cumplir. Para generar mayor voluntad política en el tema de la migración, urge generar más presión pública. La sensibilización de la sociedad será un paso fundamental en la lucha contra la xenofobia y la impunidad. Muy probablemente, el cambio de gobierno complicará el escenario. El equipo de transición del presidente electo Enrique Peña Nieta, quien tomará posesión el 1 de diciembre, ya anunció la instalación de diez nuevas garitas en la frontera sur de México y la creación de una patrulla fronteriza. La invisibilidad que caracteriza el tema de las personas desaparecidas, incluidos los migrantes, puede revertirse una vez que deje de ser un asunto de pocas personas y se convierta en una causa de toda la sociedad. Para hacer esto una realidad, y para lograr que el Estado mexicano cumpla con sus obligaciones, no queda nada más que unir esfuerzos en pro de un objetivo compartido.</p>
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		<title>Las mujeres zapatistas y su rebelión: a 18 años de romper al anonimato</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Nov 2012 17:04:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Braulio Rivera Lomas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Featured]]></category>
		<category><![CDATA[Meditación en el umbral]]></category>
		<category><![CDATA[Género]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>

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		<description><![CDATA[A casi 2 décadas de que las balas hablaran en Chiapas, el zapatismo ha recorrido un sendero labrado en diversas etapas. En este andar, las mujeres indígenas han buscado incansablemente visibilizar sus demandas ante el Estado, la sociedad y sus mismos compañeros de lucha. Juan Braulio Rivera escribe al respecto. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Por Juan Braulio Rivera Lomas</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Flacso México/Maestría en Ciencias Sociales</strong></p>
<p><em>“Recuerdo que la mañana del 1° de enero de 1994 cuando los zapatistas tomaron la cabecera de San Cristóbal de Las Casas, había cientos de reporteros arremolinados alrededor de la figura del Subcomandante Marcos buscando afanosamente una entrevista. Mientras tanto, a escasos metros del líder guerrillero y con sólo tres periodistas interesadas en captar la versión de ellas, la Comandanta Ramona y la Mayor Ana María escuchaban en silencio y sin reflectores las palabras del ahora emisario del movimiento”<a title="" href="#_ftn1"><strong>[1]</strong></a></em>. Con esa reflexión, Guiomar Rovira, autora de <em>Mujeres de Maíz,</em> evoca el suceso que le llevó a documentar la voz ignorada de las mujeres indígenas. Sin desestimar el mérito que el EZLN tuvo al levantarse en armas ante la explotación y marginación históricas de los pueblos originarios en México, la periodista española indica que el aspecto que le causó más impacto fue ver a las mujeres mayas con sus trenzas, sus rostros morenos y sus precarios fusiles sumándose a una insurrección que conmocionó al mundo entero.</p>
<p><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/imgres-2.jpeg" rel="lightbox[4225]"><img class="alignright size-full wp-image-4226" title="imgres-2" src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/imgres-2.jpeg" alt="" width="265" height="190" /></a>A casi 2 décadas de que las balas hablaran en Chiapas, el zapatismo ha recorrido un sendero labrado en diversas etapas. En este andar, las mujeres indígenas han buscado incansablemente visibilizar sus demandas ante el Estado, la sociedad y sus mismos compañeros de lucha. De este modo, las <em>Leyes Revolucionarias de Mujeres Zapatistas</em> fueron resultado de una amplia consulta en dónde las mujeres indígenas pertenecientes a las bases de apoyo del EZLN externaron sus preocupaciones y necesidades más cotidianas. Estas normativas consistían en una serie prerrogativas sociales, políticas y económicas que aspiraban a separar a las indígenas de una inercia de sumisión prolongada por siglos.</p>
<p>Desde los primeros diálogos por la paz entre el gobierno federal y los rebeldes realizados en la Catedral de San Cristóbal de Las Casas y posteriormente en San Andrés Larráinzar, se establecieron algunas mesas a afecto de debatir la situación específica de las mujeres en sus comunidades. Las ilusiones de las indígenas eran del mismo tamaño que sus temores y la expectativa de acudir a un foro de interlocución de dicha magnitud se confrontaba con el miedo a hablar en público. Sin embargo, las tzeltales, tzotziles, choles, mames, zoques y tojolabales se plantaron con firmeza y exigieron no únicamente el cese al fuego represivo del Estado, sino también la atención inmediata a las condiciones de miseria de los grupos indígenas, las cuales, afectaban a ellas con mayor rigor.</p>
<p>La vida habitual de una mujer indígena en Chiapas comenzaba aproximadamente a las 2 o 3 de la madrugada. Primero, traer leña del monte para el fogón y después regresar a casa a moler el maíz y preparar el <em>pozol</em> y las tortillas antes de que el marido y los hijos despertaran y se fueran a cosechar la milpa. Asear la casa  y lavar la ropa en el río. Volver al hogar, preparar la comida para la familia y practicar un poco el bordado. Asimismo, esperar que el esposo no regresara bajo los efectos del <em>posh </em>(aguardiente) y decidiera empuñar su ira contra su persona. Un esposo que muy probablemente ella no eligió y al que fue vendida por sus padres a cambio del llamado <em>dote</em>, el cual<em>,</em> podía consistir desde una caja de refrescos hasta una vaca.</p>
<p>La citada rutina había sido compartida durante años por las mujeres indígenas chiapanecas, de ahí que el EZLN haya significado para éstas la oportunidad idónea de cambiar su realidad. De acuerdo a testimonios de algunas rebeldes, su ingreso al zapatismo les motivó a replantearse su posición en la comunidad, toda vez que fue en la organización dónde tomaron conciencia de muchos derechos. Como señalan muchas insurgentes, fue aquí dónde conocieron las toallas femeninas y los métodos anticonceptivos, y que las mujeres no sólo sirven para parir y cocinar. Visto así, la insurrección zapatista repercutió intensamente en las relaciones cotidianas de las mujeres indígenas con su entorno, detonando una sedición que comenzó desde el espacio familiar.</p>
<p><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/imgres-3.jpeg" rel="lightbox[4225]"><img class="alignleft size-full wp-image-4227" title="imgres-3" src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/imgres-3.jpeg" alt="" width="275" height="183" /></a>Enfrentar la voluntad de los padres, esposos y autoridades comunitarias fue uno de los retos principales de las mujeres indígenas al intentar incorporarse a espacios tradicionalmente vetados para ellas. Sobreponiéndose a éstas dificultades, las zapatistas se han sumado a diversos perímetros de acción. Además de las milicianas adjuntas a la estructura militar, las mujeres de las bases de apoyo del EZLN han participado en programas comunitarios de salud, educación, religión y derechos humanos. A la vez, a partir del surgimiento del proyecto autonómico zapatista en 2003, las indígenas han orientado sus esfuerzos para ejercer plenamente sus garantías políticas incluidas en las <em>Leyes Revolucionarias de Mujeres Zapatistas</em>.</p>
<p>Cabe recordar que con el surgimiento de <em>Los Caracoles</em> el zapatismo inauguró una fase civilista sustentada en mecanismos de autogobierno. En ese sentido, se articularon instituciones políticas divididas en tres niveles: comunal, municipal y regional. Dentro de ésta nueva estructura, las indígenas han conquistado algunas oportunidades de incidencia, empero, es quizá en las tareas de gobierno dónde las zapatistas se han encontrado con un mayor número de candados para participar. Carole Pateman (1995) destaca que la dicotomía entre lo público y lo privado es el tópico principal en los casi dos siglos de lucha política feminista Por tanto, si los arreglos tradicionales en la esfera doméstica no se modifican, el acceso de las mujeres a la política permanecería altamente restringido. Por consiguiente, aún cuando el zapatismo representó un contrapunto simbólico y formal en la reivindicación política de las indígenas, los roles habituales de las mujeres en la comunidad también precisaban ser renegociados toda vez que las relaciones de género no variarían por simple decreto.</p>
<p><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/imgres-1.jpeg" rel="lightbox[4225]"><img class="alignright size-full wp-image-4228" title="imgres-1" src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/imgres-1.jpeg" alt="" width="258" height="195" /></a>Ahora bien, posiciones como la de Pateman han sido aquilatadas como etnocentristas por corrientes descolonizadoras que cuestionan los supuestos ontológicos del paradigma liberal. Al respecto, es pertinente dar cuenta que el debate sobre la intervención de las mujeres indígenas en el zapatismo se he desenvuelto entre dos polos que, recurrentemente, experimentan desencuentros: el esencialismo étnico y el feminismo liberal hegemónico. Si bien, la lucha de las zapatistas ha recibido el apoyo de múltiples organizaciones y movimientos feministas, se han evidenciado conflictos ocasionados por las visiones que una y otra parte posee en torno a los procesos de emancipación de la mujer.</p>
<p>La antropóloga Aída Castillo describe con más exactitud ésta problemática de la siguiente manera:</p>
<blockquote><p><em>Yo creo que hubo dos partes muy importantes: hay muchas lecturas, pero una de ellas es que sigue habiendo una visión del feminismo muy urbana, muy clase mediera, para la que lo colectivo les vale, entonces yo creo que para poder hacer un trabajo de participación, de todo, tienes que hacerlo desde la propia cultura, no puedes hacerlo desde tus visiones de empoderamiento, desde tus visiones de derecho. Yo creo que no hubo mucho tacto en la manera de hacer este trabajo y esto chocó, por ejemplo, el llegar y plantear dentro de una comunidad que todas las autoridades son una bola de machos, y lo que hay que hacer es romper con ellos porque lo colectivo es una imposición de la cultura patriarcal, y eso se lo he escuchado a compañeras de mi organización, yo les digo esto, bueno es que las prácticas de las mujeres también son cultura, no puedes descalificar toda la cultura de un rechazo como una cultura patriarcal, tienes que ver que es una cultura en movimiento, que está cambiando</em>.<a title="" href="#_ftn2">[2]</a></p></blockquote>
<p>En la actualidad, el zapatismo pugna por consolidar su autonomía ante contingencias de diversa índole. La estrategia de militarización implementada por la administración federal a fin de combatir el tráfico de drogas ha agudizado el repliegue del EZLN. Análogamente, no han cesado las provocaciones y agresiones de grupos paramilitares y organizaciones policiacas contra los zapatistas. En ese sentido, la denominada <em>guerra de baja intensidad </em>produjo, directa o indirectamente, que el zapatismo abandonara una posición prioritaria no únicamente en la academia, sino también en las agendas gubernamentales y plataformas de los candidatos a cargos de elección popular.</p>
<p>En virtud de ello, el zapatismo ensaya a contracorriente un proyecto de autogobierno que, al mismo tiempo, arroja luz sobre sus propias contradicciones. Laura Carlsen (1999) puntualiza que la autonomía es el camino para que las relaciones entre hombres y mujeres en las comunidades indígenas adopten una dinámica más horizontal. Empero, la autora indica que la práctica del <em>mandar obedeciendo</em> que se ejerce en los territorios zapatistas debe profundizarse para que adquiera sentido en la vida de la mujer indígena. Así pues, la modificación de las relaciones entre gobernantes y gobernados no es suficiente para garantizar el acceso de las mujeres a los espacios de toma de decisión.</p>
<p>En resumen, a 18 años de romper el anonimato, es irrefutable que el zapatismo constituyó un paradigma inédito en la vida de las mujeres indígenas. Sin embargo, a pesar de que existen logros dignos de mencionarse, las múltiples limitaciones para replantear el papel de la mujer en la comunidad saltan a la vista. De tal manera, los cambios que se presenten serán más perceptibles en el largo plazo y atravesarán bloques generacionales. Además, las diferencias de los procesos en las diferentes regiones zapatistas no permiten elaborar juicios homólogos. Lo cierto, es que en el contexto vigente, las y los zapatistas se han apropiado de la lucha de las mujeres y sus demandas, marchando juntos hacía un horizonte, si bien plagado de batallas pendientes, con una meta definida que dista de ser utópica y se construye día a día.</p>
<p align="center"><strong> </strong><strong>Bibliografía</strong></p>
<p>-Carlsen, L (1999), <em>Las Mujeres Indígenas en el Movimiento Social</em>, en: <em>Revista Chiapas</em> N° 8</p>
<p>-Pateman, C. (1995), <em>El Contrato Sexual</em>, Editorial Anthropos</p>
<p>-Entrevista con Guiomar Rovira realizada por el autor</p>
<p>-Entrevista con Aída Castillo realizada por el autor</p>
<div><br clear="all" /></p>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div>
<p><a title="" href="#_ftnref1">[1]</a> Entrevista realizada por el autor</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ftnref2">[2]</a> Entrevista realizada por el autor</p>
</div>
</div>
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		<title>Juchitán de Zaragoza: ¿el Nirvana de la homosexualidad?</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Nov 2012 17:03:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ulises Escamilla Haro</dc:creator>
				<category><![CDATA[El perseguidor]]></category>
		<category><![CDATA[Featured]]></category>
		<category><![CDATA[Meditación en el umbral]]></category>

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		<description><![CDATA[Texto: Ulises Escamilla Haro. 
Fotografías: Deborah Bonello.
Al entrar a Juchitán, el calor apretaba tanto que me hizo pensar que los habitantes de este municipio Oaxaqueño andarían encuerados por las calles, o estarían tirados en sus camas con el aire acondicionado a todo galope. Llegamos a eso de las ocho de la noche y nuestra primera cita estaba acordada, para la mañana siguiente, con el investigador Eli Bartolo. El tema de nuestra conversación sería Los Muxes y su interacción con la sociedad Juchiteca.
Unas cuadras antes llegar al hotel pude distinguir a ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Texto: Ulises Escamilla Haro. </strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Fotografías: Deborah Bonello.</strong></p>
<p>Al entrar a Juchitán, el calor apretaba tanto que me hizo pensar que los habitantes de este municipio Oaxaqueño andarían encuerados por las calles, o estarían tirados en sus camas con el aire acondicionado a todo galope. Llegamos a eso de las ocho de la noche y nuestra primera cita estaba acordada, para la mañana siguiente, con el investigador Eli Bartolo. El tema de nuestra conversación sería Los Muxes y su interacción con la sociedad Juchiteca.</p>
<p>Unas cuadras antes llegar al hotel pude distinguir a una mujer vestida con el clásico atuendo de una tehuana. Había algo en su andar que llamó mi atención, pensé que era el calor o quizás el cansancio, pero cuando estuvimos más cerca me di cuenta que no era una mujer; era una Muxe. La reconocí porque la había visto en alguna fotografía tiempo atrás. Su nombre, Mística. Habíamos llegado, ¿sería este un buen augurio o una mera casualidad?</p>
<p>A la mañana siguiente, Eli nos recibió en el patio de una hermosa casa en las afueras de Juchitán, en un barrio de clase media alta donde reinaba la paz y la tranquilidad.</p>
<p>-¿Podrías decirnos cómo se puede definir un Muxe?</p>
<p>-“El Muxe es una persona que practica relaciones homoeróticas, y todo ese juego preformativo y fantasioso de ser mujer. Porque hay que aclarar que hay otro tipo de Muxes más varoniles del tipo gay occidental.”</p>
<p>-¿Podrías explicarnos cuál crees que es la razón o las razones por las cuales los Muxes se integran con facilidad en la sociedad juchiteca?</p>
<p>-“Mi hipótesis es que la aceptación ocurre cuando el Muxe se vuelve productivo y aporta apoyo económico a la familia.”</p>
<p>Eli nos despidió, enviándonos con el que él consideraba un caso bastante interesante para entender “La Muxeidad”.<strong> </strong>Nos trasladamos otra vez a la afueras de Juchitán, pero ahora no estábamos en un barrio de clase media. Habíamos llegado a uno de los barrios que era considerado popular y en años anteriores peligroso. Después de algunas vueltas y de haber preguntando, por fin llegamos a la casa de Estrella, la primer Muxe que entrevistaríamos.</p>
<p>Estacionamos el coche en la entrada de una calle de terracería que conducía al interior de la colonia. La escena me hizo pensar en alguna película tornada en la India o Tailandia, ya que los juchitecos usan, como en el sudeste asiático, unas pequeñas motos de color rojo con una  cabina en la parte posterior en donde pueden subir hasta tres pasajeros.</p>
<p>Cuando llegamos a la casa de Estrella pude ver cómo alguien salía del baño con una toalla en los hombros. El cabello largo y negro todavía mojado cubría en su totalidad la espalda. Con una mano sujetó la toalla, y con la otra nos hizo señas para que abriéramos la reja y pasáramos a la casa.</p>
<p>La casa, de una sola planta, era una habitación grande. La familia cocina y duerme en la misma habitación. Aún así, la casa de Estrella no era pobre, pero distaba mucho de ser rica. Las paredes pintadas de colores vivos y el piso de cemento daban una sensación bastante fresca y cómoda.</p>
<p>Sentada frente al bordado en el que trabajaba, esta delgada y joven Muxe de más de un metro ochenta nos narró cómo había sido su infancia y  los problemas que había tenido que enfrentar. Con la misma habilidad con la que bordaba los adornos de un huipil, Estrella empezó a hilvanar su historia.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/Screen-shot-2012-10-18-at-5.12.16-PM.png" rel="lightbox[4232]"><img class="wp-image-4233 aligncenter" title="Estrella y su mamá. " src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/Screen-shot-2012-10-18-at-5.12.16-PM-1024x573.png" alt="" width="663" height="371" /></a></p>
<p style="text-align: center;"> <strong style="text-align: center;">Estrella y su mamá. </strong><span style="text-align: center;">(Todas las fotos son de Deborah Bonello)</span></p>
<p>Su padre, un hombre violento y alcohólico, no había recibido con alegría la noticia de que su hijo Mariano (antiguo nombre de Estrella) fuera Muxe. Estrella nos contó que cuando era niño su padre la había llevado a trabajar al campo. Con apenas ocho o nueve años era sometida a una serie de trabajos físicos extenuantes, para que, como dicen, <em>se</em> <em>hiciera hombrecito. </em>Estos trabajos muchas veces rayaban en el abuso y lo ridículo. Además, Estrella nos contó las pruebas que su padre le imponía para reforzar su hombría y el carácter varonil que él esperaba encontrar en su hijo. Un día la llevo al campo y:</p>
<p>-“Me tuvo sentada en un pozo, dentro del pozo había una campana de avispas. De pronto, me sienta a un lado del pozo y con una vara, <em>pum</em>, le pega a la campana de avispas. Me dijo “no te levantes porque ahí te quiero ver” y se fue. Yo seguía sentada en el pozo y vi a las avispas volando por encima de mí, pero gracias a Dios ni una me picó.”</p>
<p>Este es sólo un ejemplo de la serie de abusos a los que Estrella fue expuesta a lo largo de su niñez por parte de su padre; pero la vida supo equilibrar un poco la balanza, ya que su madre y sus hermanos siempre se mostraron comprensivos y la integraban como lo que es, un miembro más de la familia.</p>
<p>Lo que aprendimos después de hablar con Estrella y Eli es que en la región zapoteca de los valles centrales de Oaxaca hay un grado amplio de respeto por la homosexualidad en el espacio público. A diferencia de otras regiones del país, los crímenes de odio son muy raros; para los Muxes, mezclarse en las fiestas o en el entramado económico, político y social es algo cotidiano.</p>
<p>Pero el caso de Estrella ejemplifica con bastante claridad que, si bien hay un reconocimiento y aceptación pública hacia los Muxes, a veces ellos sufren de discriminación o de abusos en lo privado. Los abusos normalmente provienen de otros miembros de familia, mayoritariamente del sexo masculino; normalmente las madres están de acuerdo con la <em>Muxeidad</em> de sus hijos. <strong></strong></p>
<p>No todos los Muxes han tenido que sobreponerse a casos de violencia por su orientación sexual. Una muestra  interesante de integración y respeto lo encontramos en Pedro, otro Muxe que vive en el municipio de Santa María Xadani, vecino de Juchitán; Santa María Xanadi es un municipio menos famoso que Juchitán, pero con una fuerte presencia de Muxes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estábamos esperando a la entrada del municipio cuando vimos arribar al lugar acordado a un grupo de 5 Muxes que viajaba en una de esas llamativas motos rojas que la gente de esta región usa como taxis. Aunque al principio eran un poco tímidas, algo en la mirada de dos de ellas traslucía seguridad y algo de picardía.</p>
<p>Después de hablar un poco y presentarnos, nos ofrecieron llevarnos a su taller para que viéramos el trabajo que realizaban. Los finos bordados que Pedro y sus amigos realizan para los trajes de la región son estupendos y los huipiles que bordan son únicos, ya que el bordado se realiza a mano, de tal suerte ningún diseño es idéntico a otro, son piezas únicas, de gran calidad.</p>
<p>¿Podrías contarnos un poco cómo te diste cuenta de que eras Muxe?</p>
<p>-“La verdad desde que tengo uso de razón siempre me ha gustado jugar cosas con niñas y, como tengo una hermana menor, con ella empecé a jugar a las muñecas y todo, pues desde que tengo uso de razón ya tenía yo esta inquietud”. (Risas)</p>
<p>-Y ¿cómo lo tomaron tus papás?</p>
<p>“Mi papá y mi mamá nunca me dijeron nada; más que nada me daban consejo, sobre todo mi mamá.”</p>
<p>Pedro trabaja en su taller de costura, su negocio principal, aunque también maquilla y peina a domicilio. A veces, cuando el trabajo en el taller es mucho, Pedro y otros Muxes trabajan juntos en este espacio para ganar dinero extra. El colectivo está formado por Edith, Azul y Luciano. Cuando estuvimos con ellos notamos que algunos Muxes usan su nombre masculino, pero otros no. Pedro y sus amigos nos explicaron que durante el día o cuando no están vestidos como mujer algunos usan sus nombres masculinos.</p>
<p>Ese día nos invitaron a una <em>Vela</em> que se celebraría el sábado por la noche. Como apenas era viernes, fuimos a tomar una cerveza cerca de su casa y nos despedimos después de un rato. Pedro y Azul tenían trabajo en la mañana, iban que peinar a una familia que asistiría a una boda.</p>
<p>La mañana siguiente y el día lo pasamos en Juchitán, visitando el centro del pueblo y hablando un poco con la gente. Los juchitecos me parecieron bastante amables y abiertos para hablar acerca de los Muxes, no percibimos ningún atisbo de odio o comentarios despectivos durante nuestras cortas charlas con meseros, amas de casa o padres de familia.</p>
<p>Cerca de las siete de la noche regresamos al hotel para tomar un baño y salir a nuestra cita con Pedro y los otros Muxes. Pasamos por ellos a Xadani, ahí nos dijeron que la fiesta era en otro municipio llamado Mixtequilla, el cual se encontraba a una media hora camino a Salina Cruz.</p>
<p>Solo Pedro y Azul irían a la fiesta. Pedro se había puesto un vestido negro largo muy bonito decorado con unas sandías, las cuales él mismo había pintado a mano. Azul, la otra Muxe que iría con nosotros, llevaba un vestido lila, tipo corsé bastante corto y bonito. Las dos se habían puesto extensiones en el cabello y se veían muy guapas. Pedro me dijo: “¿ves? Ahora soy Melany.”<strong> </strong></p>
<p><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/Screen-shot-2012-10-18-at-5.17.39-PM.png" rel="lightbox[4232]"><img class="alignright size-medium wp-image-4235" title="Pedro y Azul en la Vela." src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/Screen-shot-2012-10-18-at-5.17.39-PM-300x168.png" alt="" width="300" height="168" /></a>En el camino nos explicaron que la fiesta a la que asistiríamos se llamaba<em> Vela. </em>La Vela es una fiesta regional en la cual se queda la gente despierta toda la noche, de ahí la alusión a velar o usar una vela. De entre todas las Velas, la más importante es la que se celebra para San Vicente, el santo patrón de la región. Estas fiestas tienen una profunda raíz religiosa, pero actualmente la población les ha dado otro carácter: la Vela de esta noche es conocida como la Vela de la diversidad. <strong></strong></p>
<p>Yo no tenía ni idea de lo que se trataba, y algo<strong> </strong>me hacía pensar que asistiríamos a una fiesta un tanto clandestina, donde tendríamos que estar cuidándonos de la policía todo el tiempo. Por eso me dio un poco de pena cuando llegamos a Mixtequilla y Pedro –ahora Melany– me dijo:</p>
<p>-A ver, para el coche y pregúntales a esas señoras dónde es la Vela.</p>
<p>Me vi bajando la ventanilla del coche para, con un hilo de voz, preguntar a dos señoras dónde era la vela. No sabía por qué, pero algo me decía que ellas me verían como un pervertido.</p>
<p>Las señoras fueron muy amables y me dijeron:</p>
<p>-¿A cuál Vela va, a la Vela gay?</p>
<p>-Si a la Vela.</p>
<p>-Bueno, siga derecho hasta la cancha de basquetbol. La Vela será en la cacha.</p>
<p>Cuando llegamos, Melany y Azul caminaban apenas dos pasos delante de mí, los chicos del pueblo que las veían pasar les chiflaban y les gritaban “adiós guapas”. Una especie de orgullo me invadió y yo no sabía por qué, pero el hecho de que las dos se vieran tan bien me hizo sentirme emocionado junto a mis nuevas amigas.</p>
<p><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/Screen-shot-2012-10-18-at-5.19.10-PM.png" rel="lightbox[4232]"><img class="size-medium wp-image-4234 alignleft" title="La Vela. " src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/Screen-shot-2012-10-18-at-5.19.10-PM-300x168.png" alt="" width="300" height="168" /></a>El lugar donde sería la fiesta estaba tapado por una lona amarilla, bastante fea y sucia.<strong> </strong>Melany me dijo que ahora había que pagar las entradas. Pagamos 120 pesos cada uno. A cambio, en la taquilla nos dieron un boleto, el cual intercambiaríamos adentro por un cartón de cerveza.</p>
<p>En la región, la tradición indica que cada invitado varón llega a la fiesta con por lo menos un cartón de cervezas (un cartón es una caja que suele contener 20 ó 24 cervezas) y las mujeres pueden llevar un regalo o aportar un poco de dinero para la celebración.</p>
<p>La maltrecha lona que servía de telón para lo que nos esperaba por fin se abrió y tuve que tragarme mis miedos y mis inseguridades. La cancha estaba rodeada por unas cuatrocientas o quinientas sillas perfectamente ordenadas, la iluminación y el escenario eran dignos de cualquier fiesta <em>fresa</em> de 15 años de la Ciudad de México. Además, para el bailongo había dos bandas musicales de la región.</p>
<p>Eran más o menos las once cuando la cancha estaba llena casi en su totalidad, la gente bailaba y bebía. La Vela era una muestra completa de aceptación e integración, ya que a ella no solo asistieron Muxes, sino que también estaba lleno de parejas heterosexuales, niños, abuelitas… es decir, representantes del pueblo de todas las edades. Fue una muestra de civilidad, integración y respeto.</p>
<p>Muchos de los asistentes pedían a algunos Muxes (las más guapas)  que se tomaran una foto con ellos, como si fueran estrellas de la televisión o modelos. Cerca de la media noche<strong> </strong>la música se detuvo y un presentador anunció que se llevaría a cabo el baile y, posteriormente, la coronación de la reina Muxe de esa Vela. La amiga de Melany iba a ser coronada como la reina de ese año.</p>
<p>Previo a su coronación, la reina bailó con sus chambelanes.<strong> </strong>Era como estar en una fiesta de quince años, pero mejor. La coreografía que habían preparado para esa noche fue extraordinaria. La reina ejecutó cuatro diferentes bailes, cada uno acompañado de fuegos artificiales, diferentes vestuarios, humo y una serie de efectos especiales como antesala de su coronación.</p>
<p>Una vez coronada Xaula I, el presentador comenzó a llamar al escenario a los Muxes que se habían anotado previamente para hacer la pasarela. Esa noche, la cancha de basquetbol no era recorrida por tenis ni sudorosos jugadores; su lugar era ocupado por tacones y vestidos entallados con pronunciados escotes.</p>
<p>Una a una, las Muxes desfilaron por la cancha, los aplausos fueron para todas aunque, como en todo concurso, el público eligió a sus favoritas y les lanzaron chiflidos y muchos piropos.</p>
<p>Cerca de las tres de la mañana, Melany y Azul no aguantaban más los pies debido a los zapatos de tacón que llevaban, así que decidimos regresar. El camino de regreso fue muy animado a pesar del cansancio.</p>
<p>Si bien Juchitán y la región zapoteca no es el nirvana de la homosexualidad, nos quedó claro que sí representa un ejemplo de tolerancia e inclusión. Habíamos llegado a Juchitán con una idea muy definida del concepto de homosexualidad, de acuerdo con los cánones que marca nuestra sociedad. Nos fuimos con una idea más amplia gracias a los juchitecos y la gente de esta región.</p>
<p><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/Screen-shot-2012-10-18-at-5.20.06-PM.png" rel="lightbox[4232]"><img class="alignright  wp-image-4236" title="Pedro y Azul." src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/Screen-shot-2012-10-18-at-5.20.06-PM-1024x653.png" alt="" width="574" height="366" /></a></p>
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		<title>Letras sin identidad. Apuntes sobre la no-literatura contemporánea salvadoreña</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Nov 2012 17:02:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Virginia Lemus</dc:creator>
				<category><![CDATA[El perseguidor]]></category>
		<category><![CDATA[Featured]]></category>
		<category><![CDATA[El Salvador]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[La literatura salvadoreña es victimaria de sí misma.  Mejor dicho, el canon de la literatura salvadoreña es victimario de la actual, directa e indirectamente. Por tratar de apegarse o de huir del canon, la literatura salvadoreña no solo carece de identidad, de fondo o de forma, sino también de existencia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><strong>Por Virginia Lemus</strong></p>
<p>Cuando le toque leer sobre El Salvador y note en el escrito un aire nostálgico, una oda a las pupusas o a los vientos de octubre; una añoralgia a la noble patria rota o un idilio costumbrista medio quejumbroso, que no le mientan: uno sabe perfectamente adónde vive y ese sitio no es el descrito. Es más, si alguien está consciente del lugar en el que vive es el escritor. Si alguien no puede huir de la horrenda misión de ponerse de pie y ver a este monstruo de país a la cara, ese es el escritor. Honestamente, esa misión es una mierda.</p>
<p>Al lector le venden el cuento de que ningún escenario es mejor sembradío de literatura jugosa y diversa que una sociedad vilipendiada y rota. Espera entonces que al menos para eso haya servido venir a nacer en una esquina del Tercer Mundo tan rota y hedionda como esta; en la que se ha matado, se mata y se matará por los motivos más imbéciles y sin fin aparente desde el inicio de los tiempos y quizá hasta que todo esto implote.</p>
<p>Anhela el lector que la sobrepoblación, lo kitsch, las puertas enrejadas, la voluntad militaroide, los terremotos, el hedor a sangre, las banderas gringas por doquier, y el afán casquivano de alquilar la voluntad nacional para cumpleaños, bodas y bautizos de quien sea se convierta en un caldo de cultivo, en una ebullición de prosa o de verso o de dramaturgia o de ensayística o de no-ficción o de lo que sea, pero escrito. Lo anhela por un solo motivo: porque vivir adonde vivimos no tiene escapatoria y el único escenario en el cual San Salvador resulta viable es si se le ve como un fecundo y ridículo caldo de cultivo para ficción.</p>
<p>La literatura salvadoreña es victimaria de sí misma.  Mejor dicho, el canon de la literatura salvadoreña es victimario de la actual, directa e indirectamente. Por tratar de apegarse o de huir del canon, la literatura salvadoreña no solo carece de identidad, de fondo o de forma, sino también de existencia. Se escribe, sí. Se publica a unos pocos. Pero de eso a llamarle literatura a lo publicado ya es recorrer un largo trecho que quien valore la palabra escrita no debería aventurarse a dar tan a la ligera.</p>
<p>Sin entrar en detalles, resumiré a grandes rasgos  el acontecer literario del siglo XX. Existen tres momentos, por llamarlo así: el costumbrismo en Salarrué(1) (prosa) y Alfredo Espino (2) (poesía); la Generación Comprometida (3) y el eterno debate  sobre la calidad de poeta o no de Roque Dalton (4), y el golpe en las gónadas del lector clasemediero de posguerra que fue Horacio Castellanos Moya (5). De ellos, quizá solo la obra de Alfredo Espino haya escapado (y muy remotamente) a una doble lectura política, aunque esto tal vez se deba a que el tipo fue listo y publicó un solo poemario idílico sobre vainas como los ojos de los bueyes o la belleza de los crepúsculos. A eso y a que se suicidó a los veintiocho años. Costumbrismo rosa, pues. No sé si será una contribución literaria de peso, pero al menos hasta fines de los noventa, los párvulos memorizaban sus poemas.</p>
<p><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/roque.gif" rel="lightbox[4244]"><img class="alignright size-full wp-image-4245" title="roque" src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/roque.gif" alt="" width="125" height="149" /></a>Durante la Generación Comprometida lo que predominó fue la poesía. Esto resulta comprensible, dado que la movilidad que implicaba la militancia política en los setenta dificultaba la creación de ficción, usualmente más extensa que la poesía. Si se añade a esto un desprecio general de la misma por el canon literario por considerarlo «burgués», tenemos una combinación explosiva: mucho compromiso literario, mucha emotividad y valor histórico, pero poco valor literario, si es que posee alguno. Sin embargo, este fue un escenario también vivido por el resto de países latinoamericanos que vivieron conflictos armados.</p>
<p>La mano negra de la guerra también tocó a la ficción. Hay por ahí un par relatos y cuentos cortos, como «Puta vieja» (San Salvador, 1988), de Melitón Barba (6). A la fecha, habrá quien todavía espere que se escriba <em>la gran novela de la guerra</em>. Habrá quien la considere necesaria en un país tan empecinado en negarse a sí mismo, en el que los cambios de la posguerra son imperceptibles a menos que a uno le interese la historia de la tierra bajo sus pies. Yo me pregunto si pretender que se escriba esa gran novela, que si el afán de sacar ficción grandilocuente de dentro de un magma de muertos y de sangre y de tanta fractura no es más un insulto que un homenaje, pero allá el lector. También me pregunto quién la escribiría, pero eso lo desarrollaremos más adelante.</p>
<p>Esta ficción ambientada en los ochenta, por demás escasa, era muy vivencial.  De hecho, mucha de la literatura publicada en los noventa y dos mil está compuesta por autobiografías o relatos de excombatientes o periodistas o colaboradores de la insurgencia durante la guerra. Volvemos al escenario en que estos textos representan un valor histórico tremendo, mas el ídem literario es escaso o nulo. Mientras todo esto –o sea, nada en realidad– ocurría, las voces jóvenes aún no aparecían.</p>
<p><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/elasco1.jpeg" rel="lightbox[4244]"><img class="alignleft size-full wp-image-4246" title="elasco1" src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/elasco1.jpeg" alt="" width="236" height="357" /></a>Siendo este el panorama literario de los noventa, la esperanza residía en quienes estaban en el exilio. Cuando Horacio Castellanos Moya publicó <a href="http://bucket.clanacion.com.ar/common/anexos/Informes/72/38072.pdf">«El asco»</a> –que no fue su primera ni única novela–, no solo rompió con la burbuja de la seudo Reconciliación Nacional noventera y  los pacíficos remansos literarios que honraban a los caídos y exaltaban la belleza de la causa, sino que tomó a la sociedad de la posguerra por el cuello y la forzó a ver a su ethos a los ojos. El resultado: un profundo asco, Moya. Desde entonces –es decir, fines de los noventa–, la literatura salvadoreña se ha dividido en tres facciones: quienes quieren ser el nuevo Roque, quienes quieren ser el nuevo Castellanos  Moya y quienes tratan de huir de las anteriores nociones de literatura en El Salvador.</p>
<p>El problema, diría mi profesora de Literatura, es que la gente que debió morirse aún no muere, que los jóvenes que pretenden ser el nuevo Roque Dalton no notan que la literatura de emergencia es precisamente eso y que intentar adaptarla a tiempos «pacíficos» es matar su esencia. Tampoco notan que poco de lo escrito por la Generación Comprometida logra sobrevivir como arte si se le separa del contexto político en que fue creada.</p>
<p>El lector deposita entonces sus esperanzas en este tercer grupo, en el que sabe que ni las glorias de una izquierda espectral ni los estertores nauseabundos de una sociedad que no acaba de morir de una vez y para siempre porque ni siquiera ha vivido han de generar historias nuevas. Posa su sed de letras en estos treintañeros que no conocieron al país de antes de la guerra; en los veinteañeros que no supieron de racionamientos de electricidad y que de la guerra solo vieron a sus muertos y a la paranoia. Ante estas esperanzas, creo, el lector preferiría no encontrar nada a ver lo que en realidad tenemos.</p>
<p>La literatura, la mía, la nuestra, me tutea. En un El Salvador que vosea, eso es algo que jamás voy a comprender. La poesía de los treintañeros me habla de parajes ajenos, de aspiracio&#8230; eso, en resumen. Prefiero cortar las alegorías y decirlo de una vez: lo que pretende hacerse pasar por poesía en El Salvador es alta y tristemente aspiracional. Ora nostalgian (sin decir, nunca textualmente, porque es muy bajo eso de develarle al lector que estoy hablando del París al que nunca iré) Europas idílicas, ora a las glorias de los viejos dueños del Centro de San Salvador que conocieron por fotos; pero todo en «tú», todo ajeno, todo en  vehemente negación de que esa hermosa mansión hedionda que les inspira está situada en una ciudad que es mía y tuya y nuestra. Una literatura que asume la gloria pasada, pero que rehúsa meter las manos en el muladar presente. Reciclaje aspiracional, pues. O simplemente se enamoran y, como somos todos posmodernos, ya no hablan de la belleza del crepúsculo, sino de semen y erotismo <em>Marie Claire </em>escrito por Amélies de nixtamal. Pero hasta para eso hay que tener estilo.</p>
<p>Existe, eso sí, en la prosa, débiles e inconexos intentos de crear.  Si bien en pocos casos se usa a San Salvador como claro escenario, sí se perciben sus rasgos inequívocos: el ruido, la risible cantidad de gente, el calor. Está presente ahí; quizá sea más difícil de rehuir desde la prosa, pero al menos no está en franca negación del espacio, del germen de donde surge.</p>
<p>Habrá que ser justos y decir que hasta la debilidad de la prosa y la poesía en El Salvador de la actualidad son un triunfo por sobre la absoluta negligencia del gobierno central.  Aunque me cause risa el hecho de pensar que una autoridad central tropical fomente algo que no sea la masacre sin sentido o el fraude electoral –afincadas tradiciones nuestras–, me fuerzo a recordar que se supone que acá estamos construyendo sociedad. Que la actividad artística es cultura. Que llegar a publicar en El Salvador es equiparable a (inserte algo de verdad inasequible aquí).</p>
<p>Nadie reclama este nulo apoyo gubernamental, ni siquiera los escritores. Tanto las gestiones de cultura como los escritores saben que este es un país en el que no se lee, en el que las librerías existen para vender biblias y cromos y los clásicos del canon universal que los niños leerán a la fuerza y a destiempo, haciéndoles odiar todo lo que remotamente les parezca literatura. Un país en el que se vive sobre un magma de muertos y de sangre y de fractura. Uno en el que quizá se justifique el que la literatura opte por ese afán escapista y rosa y tan a salvo de lidiar con una sociedad violenta, devastada y asqueante. Una literatura aculturizada, tuteante, sencilla y accesible al lector ocasional porque sirve para eso: para huir de aquí, de vos, de mí, de nosotros.</p>
<p>Quizá he sido demasiado dura con la producción literaria nacional. Quizá espere demasiado de dos generaciones que crecieron en un miedo internalizado, mas nunca verbalizado. En el desprecio profundo que les causa el sitio en el que viven, aunque el mismo sea también internalizado y nunca verbalizado. Quizá ingenuamente haya creído como lectora que para eso nos servía vivir aquí: para usar todo este hedor para crear; que los muertos y la sangre y el asco fueran un caldo de cultivo para la prosa jugosa y diversa.</p>
<p>Esperé demasiado, pero ya no. Ahora que pase la era de la evasión, tengo la indómita e idiota e infundada certeza de que esa ciudad va a estallar, que alguien volverá a tener el valor de agarrarle el cuello a esta sociedad amorfa, la va a confrontar con su ethos y le forzará a verlo a los ojos. Cuando eso pase, la sociedad va a explotar en vómito. Quizá entonces, cuando todo nos estalle encima, cuando el erotismo <em>Marie Claire</em> y los cantos revolucionarios se acepten como lo que son: un anacrónico chiste; cuando no exista ya nada y tengamos los huevos de volver a crear, quizá entonces podamos escribir desde este país nuestro, caliente y voseante y exasperante. Ese  El Salvador que todavía no existe. Mío, tuyo, nuestro. Uno que ya no dé asco, Moya.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(1)  Salvador Salazar Arrué, 1899-1975. Escritor costumbrista y pintor. <em>El Cristo negro</em> (novela, 1926), <em>El señor de La Burbuja</em> (novela, 1927), <em>O&#8217;Yarkandal</em> (cuento, 1929), <em>Remontando el Uluán</em>, <a title="Cuentos de barro" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cuentos_de_barro"><em>Cuentos de barro</em></a> (cuento, 1934), <em>El libro desnudo</em> (relato, 1936), <em>Eso y más</em> (cuento, 1940), <em>Cuentos de cipotes</em> (1943 en edición parcial, 1961 en edición completa), <em>Trasmallo</em> (cuento, 1954), <em>La espada y otras narraciones</em> (cuento, 1960), <em>La sed de Sling Bader</em> (novela, 1971), <em>Catleya luna</em> (novela, 1974) y <em>Mundo nomasito</em> (poesía, 1975).</p>
<p>(2)  Alfredo Espino, 1900-1928. Poeta. «Jícaras tristes», póstumo.</p>
<p>(3)  <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Generaci%C3%B3n_comprometida">Generación comprometida</a> en Wikipedia.</p>
<p>(4)  Roque Dalton, 1935-1975. Ensayo y poesía. <em>La ventana en el rostro</em> (<a title="1962" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1962">1962</a>), <em>El turno del ofendido</em> (<a title="México" href="http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9xico">México</a>, <a title="1964" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1964">1964</a>), <em>Miguel Mármol</em> (<a title="Costa Rica" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Costa_Rica">Costa Rica</a>, <a title="1972" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1972">1972</a>), <a title="Pobrecito poeta que era yo..." href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pobrecito_poeta_que_era_yo..."><em>Pobrecito poeta que era yo&#8230;</em></a> (Costa Rica, <a title="1975" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1975">1975</a>), Monografía sobre El Salvador (<a title="La Habana" href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_Habana">La Habana</a>, ?), <em>Taberna y otros lugares</em> (<a title="Premio Casa de las Américas" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Premio_Casa_de_las_Am%C3%A9ricas">Premio Casa de las Américas</a> <a title="1969" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1969">1969</a>), <em>Poemas clandestinos</em> (El Salvador, <a title="1975" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1975">1975</a>), <em>Historias prohibidas del pulgarcito</em> (México, 1975), <em>Un libro rojo para Lenin</em> (póstumo; <a title="Managua" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Managua">Managua</a>, 198?).</p>
<p>(5)  <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Horacio_Castellanos_Moya">Horacio Castellanos Moya,</a> 1957-. Narrativa y ensayo.</p>
<p>(6)  <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Melit%C3%B3n_Barba">Melitón Barba</a>, 1925-2001. Ensayo y narrativa.</p>
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		<title>Foro Latinoamericano de Medios Digitales y Periodismo</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Nov 2012 23:15:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Distintas Latitudes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Foro Latinoamericano de Medios Digitales y Periodismo]]></category>

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		<description><![CDATA[El viernes 23 de noviembre de 2012 se llevó a cabo en las instalaciones del British Council de la Ciudad de México el 1er Foro Latinoamericano de Medios Digitales y Periodismo, convocado por la revista Distintas Latitudes con el apoyo de la Universidad Iberoamericana y Google México.
Como se sabe, el periodismo latinoamericano atraviesa momentos de importantes definiciones. Por un lado, según organizaciones de protección a la libertad de prensa, América Latina es la región más peligrosa del mundo para ejercer el periodismo. Por otro, existe una evidente crisis de sustentabilidad ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El viernes 23 de noviembre de 2012 se llevó a cabo en las instalaciones del British Council de la Ciudad de México el <strong>1er Foro Latinoamericano de Medios Digitales y Periodismo</strong>, convocado por la revista <strong><em>Distintas Latitudes</em></strong> con el apoyo de la Universidad Iberoamericana y Google México.</p>
<p style="text-align: justify;">Como se sabe, el periodismo latinoamericano atraviesa momentos de importantes definiciones. Por un lado, según organizaciones de protección a la libertad de prensa, América Latina es la región más peligrosa del mundo para ejercer el periodismo. Por otro, existe una evidente crisis de sustentabilidad en los medios tradicionales que requiere revisión.</p>
<p> En este contexto, varios medios digitales han ido abriéndose camino y ganando credibilidad en nuestro continente, a pesar del contexto en ocasiones hostil, de censura y poca rentabilidad económica en que se encuentra el periodismo en varios países de Latinoamérica.</p>
<p>Este Foro fue un evento fundacional del periodismo digital en América Latina que permitió generar reflexiones colectivas sobre el estado del periodismo en nuestros países y analizar las ventajas y obstáculos de realizar periodismo de investigación desde plataformas estrictamente digitales.</p>
<p>El Foro contó con la participación, presencial y a distancia, de periodistas de renombrados medios digitales como Confidencial Colombia y La Silla Vacía (Colombia), Plaza Pública (Guatemala), El Faro (El Salvador) y Animal Político (México), así como organizaciones de protección a la libertad de prensa como Article 19, Freedom House, Committee for the Protection of Journalists (CPJ).</p>
<p>VIDEOS.</p>
<p><strong>Inauguración y Mesa 1. (Inicia en el minuto 32&#8217;45)</strong></p>
<p>Medios digitales y nuevos modelos de financiamiento. ¿Es posible hacer periodismo de calidad en América Latina desde sitios estrictamente electrónicos? ¿Cómo crear comunidades de lectores que permitan subsistir estos nuevos medios?</p>
<ol start="1">
<li>Daniel Eilemberg, <em><a href="http://www.animalpolitico.com/">Animal Político</a></em>, México.</li>
<li>Martín Rodríguez, <em><a href="http://www.plazapublica.com.gt/">Plaza Pública</a></em>, Guatemala.</li>
<li>María Villamizar, <em><a href="http://confidencialcolombia.com/">Confidencial Colombia</a></em>, Colombia.</li>
<li>Ernesto Aroche, <em><a href="http://ladobe.com.mx/">Lado B, Puebla</a></em>, México.</li>
<li>Jordy Meléndez Yúdico, <em><a href="http://www.distintaslatitudes.net/">Distintas Latitudes</a></em>, México. (Moderador)</li>
</ol>
<p><iframe src="http://www.youtube.com/embed/NKEOUvBlAwU?list=UU-v54DybdDOrJGsgPSuJQ8g&amp;hl=es_ES" frameborder="0" width="560" height="315"></iframe><br />
<strong></strong></p>
<p><strong>Mesa 2.</strong></p>
<p>Estado del periodismo de investigación en América Latina. ¿Se puede hacer este tipo de periodismo en medios digitales? ¿Cuáles son los retos frente a la prensa tradicional?</p>
<ol start="1">
<li>Juan Esteban Lewin, <em><a href="http://www.lasillavacia.com/">La Silla Vacía</a></em>, Colombia.</li>
<li>José Luis Sanz, <em><a href="http://elfaro.net/">El Faro</a></em>, El Salvador.</li>
<li>Elia Baltazar, <em><a href="http://periodistasdeapie.wordpress.com/">Red de Periodistas de a Pie</a></em>, México.</li>
<li>Karla Zabludovsky, <em><a href="http://www.nytimes.com/">The New York Times</a></em>, reportera para México y Centroamérica.</li>
<li>Eileen Truax, <em><a href="http://voces.huffingtonpost.com/">Huff Post Voces</a></em>, Los Ángeles, Estados Unidos. (Moderadora)</li>
</ol>
<div></div>
<p><iframe src="http://www.youtube.com/embed/91jKv6O4Di8" frameborder="0" width="560" height="315"></iframe></p>
<p><strong>Mesa 3</strong>.</p>
<p>Periodismo y seguridad. ¿Cuál es el papel de las ONGs y la sociedad en la protección a los periodistas? ¿Cómo establecer comunidades interesadas y participativas que resguarden a sus periodistas y la libertad de expresión?</p>
<ol start="1">
<li>Darío Ramírez, <a href="http://www.article19.org/pages/es/resource-language.html">Article 19-México</a>.</li>
<li>Erik Fernández, <a href="http://www.prensaydemocracia.org/?p=53">Prensa y Democracia</a>, Universidad Iberoamericana.</li>
<li>Mariclaire Acosta, <a href="http://www.freedomhouse.org/country/mexico">Freedom House</a>.</li>
<li>Jorge Luis Sierra, <a href="http://www.jorgeluissierra.com/">Knight International Journalism Fellow</a>.</li>
<li>Humberto Padgett, <em><a href="http://www.m-x.com.mx/">Eme Equis</a></em>, México.</li>
<li>Mike O&#8217;Connor, <a href="http://cpj.org/es/">Committee to Protect Journalists</a> (CPJ).</li>
<li>Daniel Moreno, <em><a href="http://www.animalpolitico.com/">Animal Político</a></em>, México. (Moderador)</li>
</ol>
<p><iframe src="http://www.youtube.com/embed/TtXvSP0lH2M" frameborder="0" width="560" height="315"></iframe></p>
<p>Si requiere más información, favor escribir a distintaslatitudes@gmail.com</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/Logos-Medios_V11.jpg" rel="lightbox[4209]"><img class="aligncenter  wp-image-4173" title="Logos Medios_V1" src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/Logos-Medios_V11-1024x711.jpg" alt="" width="553" height="384" /></a></p>
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		<item>
		<title>Sigue el 1er Foro Latinoamericano de Medios Digitales y Periodismo</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Nov 2012 16:45:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Canto general]]></category>
		<category><![CDATA[Featured]]></category>

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		<description><![CDATA[TERCERA MESA, EN VIVO

&#160;
Segunda mesa. EN VIVO.


]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>TERCERA MESA, EN VIVO</p>
<p><iframe width="560" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/TtXvSP0lH2M" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Segunda mesa. EN VIVO.</p>
<p><iframe width="560" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/91jKv6O4Di8" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><iframe src="http://www.youtube.com/embed/NKEOUvBlAwU" frameborder="0" width="560" height="315"></iframe></p>
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		<item>
		<title>Programa Foro Latinoamericano de Medios Digitales y Periodismo</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Nov 2012 19:51:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Distintas Latitudes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Canto general]]></category>
		<category><![CDATA[Featured]]></category>
		<category><![CDATA[Foro Latinoamericano de Medios Digitales]]></category>

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		<description><![CDATA[Conoce el Programa del Foro Latinoamericano de Medios Digitales y Periodismo organizado en donde participan directores y periodistas de medios digitales de Colombia, Brasil, Guatemala, El Salvador, México y Perú. Viernes 23 de noviembre. Sede: British Council de la Ciudad de México. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/Boletin_ForoMedios.pdf"><img class="aligncenter  wp-image-4196" title="ForoPeriodismo-01" src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/ForoPeriodismo-01-773x1024.jpg" alt="" width="541" height="717" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/Boletin_ForoMedios.pdf">D</a>a clic en la imagen para ver el programa completo</p>
<p style="text-align: center;">
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>1er Foro Latinoamericano de Medios Digitales y Periodismo</title>
		<link>http://www.distintaslatitudes.net/1o-foro-latinoamericano-de-medios-digitales-y-periodismo</link>
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		<pubDate>Wed, 14 Nov 2012 01:46:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Distintas Latitudes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Foro Latinoamericano de Medios Digitales]]></category>

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		<description><![CDATA[La revista digital Distintas Latitudes, con apoyo de la Universidad Iberoamericana, organizó el Primer Foro Latinoamericano de Medios Digitales y Periodismo en la Ciudad de México.  Este Foro fue un evento fundacional del periodismo digital en América Latina y permitió generar reflexiones colectivas sobre el estado del periodismo en nuestros países y analizar las ventajas y obstáculos de realizar periodismo de investigación desde plataformas estrictamente digitales.

 El Foro contó con la participación, presencial y a distancia, de periodistas de renombrados medios digitales como Confidencial Colombia y La Silla Vacía (Colombia), Plaza Pública (Guatemala), El Faro (El Salvador) y Animal Político (México), así como organizaciones de protección a la libertad de prensa como Article 19, Freedom House, Committee for the Protection of Journalists (CPJ). 

Da clic en la imagen para ver los videos de las mesas del Foro. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El viernes 23 de noviembre de 2012 se llevó a cabo en las instalaciones del British Council de la Ciudad de México el <strong>1er Foro Latinoamericano de Medios Digitales y Periodismo</strong>, convocado por la revista <strong><em>Distintas Latitudes</em></strong> con el apoyo de la Universidad Iberoamericana y Google México.</p>
<p style="text-align: justify;">Como se sabe, el periodismo latinoamericano atraviesa momentos de importantes definiciones. Por un lado, según organizaciones de protección a la libertad de prensa, América Latina es la región más peligrosa del mundo para ejercer el periodismo. Por otro, existe una evidente crisis de sustentabilidad en los medios tradicionales que requiere revisión.</p>
<p> En este contexto, varios medios digitales han ido abriéndose camino y ganando credibilidad en nuestro continente, a pesar del contexto en ocasiones hostil, de censura y poca rentabilidad económica en que se encuentra el periodismo en varios países de Latinoamérica.</p>
<p>Este Foro fue un evento fundacional del periodismo digital en América Latina que permitió generar reflexiones colectivas sobre el estado del periodismo en nuestros países y analizar las ventajas y obstáculos de realizar periodismo de investigación desde plataformas estrictamente digitales.</p>
<p>El Foro contó con la participación, presencial y a distancia, de periodistas de renombrados medios digitales como Confidencial Colombia y La Silla Vacía (Colombia), Plaza Pública (Guatemala), El Faro (El Salvador) y Animal Político (México), así como organizaciones de protección a la libertad de prensa como Article 19, Freedom House, Committee for the Protection of Journalists (CPJ).</p>
<p>VIDEOS.</p>
<p><strong>Inauguración y Mesa 1. (Inicia en el minuto 32&#8217;45)</strong></p>
<p>Medios digitales y nuevos modelos de financiamiento. ¿Es posible hacer periodismo de calidad en América Latina desde sitios estrictamente electrónicos? ¿Cómo crear comunidades de lectores que permitan subsistir estos nuevos medios?</p>
<ol start="1">
<li>Daniel Eilemberg, <em><a href="http://www.animalpolitico.com/">Animal Político</a></em>, México.</li>
<li>Martín Rodríguez, <em><a href="http://www.plazapublica.com.gt/">Plaza Pública</a></em>, Guatemala.</li>
<li>María Villamizar, <em><a href="http://confidencialcolombia.com/">Confidencial Colombia</a></em>, Colombia.</li>
<li>Ernesto Aroche, <em><a href="http://ladobe.com.mx/">Lado B, Puebla</a></em>, México.</li>
<li>Jordy Meléndez Yúdico, <em><a href="http://www.distintaslatitudes.net/">Distintas Latitudes</a></em>, México. (Moderador)</li>
</ol>
<p><iframe src="http://www.youtube.com/embed/NKEOUvBlAwU?list=UU-v54DybdDOrJGsgPSuJQ8g&amp;hl=es_ES" frameborder="0" width="560" height="315"></iframe><br />
<strong></strong></p>
<h4></h4>
<h4>Si no puedes ver el video correcto, da clic aquí: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=NKEOUvBlAwU&amp;feature=share&amp;list=UU-v54DybdDOrJGsgPSuJQ8g">http://www.youtube.com/watch?v=NKEOUvBlAwU&amp;feature=share&amp;list=UU-v54DybdDOrJGsgPSuJQ8g</a></h4>
<p><strong>Mesa 2.</strong></p>
<p>Estado del periodismo de investigación en América Latina. ¿Se puede hacer este tipo de periodismo en medios digitales? ¿Cuáles son los retos frente a la prensa tradicional?</p>
<ol start="1">
<li>Juan Esteban Lewin, <em><a href="http://www.lasillavacia.com/">La Silla Vacía</a></em>, Colombia.</li>
<li>José Luis Sanz, <em><a href="http://elfaro.net/">El Faro</a></em>, El Salvador.</li>
<li>Elia Baltazar, <em><a href="http://periodistasdeapie.wordpress.com/">Red de Periodistas de a Pie</a></em>, México.</li>
<li>Karla Zabludovsky, <em><a href="http://www.nytimes.com/">The New York Times</a></em>, reportera para México y Centroamérica.</li>
<li>Eileen Truax, <em><a href="http://voces.huffingtonpost.com/">Huff Post Voces</a></em>, Los Ángeles, Estados Unidos. (Moderadora)</li>
</ol>
<div></div>
<p><iframe src="http://www.youtube.com/embed/91jKv6O4Di8" frameborder="0" width="560" height="315"></iframe></p>
<p><strong>Mesa 3</strong>.</p>
<p>Periodismo y seguridad. ¿Cuál es el papel de las ONGs y la sociedad en la protección a los periodistas? ¿Cómo establecer comunidades interesadas y participativas que resguarden a sus periodistas y la libertad de expresión?</p>
<ol start="1">
<li>Darío Ramírez, <a href="http://www.article19.org/pages/es/resource-language.html">Article 19-México</a>.</li>
<li>Erik Fernández, <a href="http://www.prensaydemocracia.org/?p=53">Prensa y Democracia</a>, Universidad Iberoamericana.</li>
<li>Mariclaire Acosta, <a href="http://www.freedomhouse.org/country/mexico">Freedom House</a>.</li>
<li>Jorge Luis Sierra, <a href="http://www.jorgeluissierra.com/">Knight International Journalism Fellow</a>.</li>
<li>Humberto Padgett, <em><a href="http://www.m-x.com.mx/">Eme Equis</a></em>, México.</li>
<li>Mike O&#8217;Connor, <a href="http://cpj.org/es/">Committee to Protect Journalists</a> (CPJ).</li>
<li>Daniel Moreno, <em><a href="http://www.animalpolitico.com/">Animal Político</a></em>, México. (Moderador)</li>
</ol>
<p><iframe src="http://www.youtube.com/embed/TtXvSP0lH2M" frameborder="0" width="560" height="315"></iframe></p>
<p>Si requiere más información, favor escribir a distintaslatitudes@gmail.com</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/Logos-Medios_V11.jpg" rel="lightbox[4155]"><img class="aligncenter  wp-image-4173" title="Logos Medios_V1" src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/11/Logos-Medios_V11-1024x711.jpg" alt="" width="553" height="384" /></a></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Cine y blanquitud. La colonización de la mirada</title>
		<link>http://www.distintaslatitudes.net/cine-y-blanquitud-la-colonizacion-de-la-mirada</link>
		<comments>http://www.distintaslatitudes.net/cine-y-blanquitud-la-colonizacion-de-la-mirada#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 27 Sep 2012 07:03:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miriam Matus</dc:creator>
				<category><![CDATA[Featured]]></category>
		<category><![CDATA[La feria]]></category>
		<category><![CDATA[24]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.distintaslatitudes.net/?p=4139</guid>
		<description><![CDATA[Miriam Matus comparte una reflexión sobre las tendencias homogeneizantes del cine hollywoodense y cómo éstas han trascendido más allá de las salas de proyección, hasta inculcarse de manera plena en varios de los deseos y aspiraciones estéticas de nuestras sociedades latinoamericanas. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Por Miriam Matus  (@MatusOnTuits)</p>
<p style="text-align: right;">
<p style="text-align: left;">–¿En México existirá el racismo? –Preguntó nuestra maestra de primaria. Todos contestamos que “no” al unísono –convencidísimos–, y ella concordó satisfecha. A nuestros escasos 10 años de vida asociábamos el tema con una ficción que sucedía sólo en las historias del cine, como una mala jugada que le tocaba tolerar –únicamente– a los afroamericanos que veíamos en las películas gringas, pero que afortunadamente estaba cerca de desaparecer, porque, según Hollywood, su comunidad cada vez se mostraba más <em>tolerante</em>, y dejaba <em>incorporarse </em>a casi todos al <em>sueño americano. </em>Además, en ese entonces la ingenuidad nos ayudaba a ignorar muchísimas cosas, sobretodo porque con la pregunta de la maestra pasamos por alto el hostigante bulling que se fletaba Edna todos los días, una niña morena, de estatura baja, nariz aguileña y cara redonda. Ella, relegada simplemente por sus rasgos, su físico autóctono, como el de la mayoría de los latinoamericanos, estaba totalmente fuera de los cánones de belleza paradigmáticos. Más allá de los salones de clase, es evidente que en nuestras sociedades siguen imperando los ideales de belleza occidentales, en donde se ha implantado al prototipo europeo como el estándar; una medida colonizadora que aún persiste, y que nos ha hecho creer que la belleza es una cualidad inherente a la <em>raza blanca</em>. Formas de insertar está idea las ha habido muchas, y, aunque –por hablar de orígenes–  podríamos enfocarnos en el mito fundacional en México (Quetzalcoatl y demás), me interesa, más bien, desglosar al cine tradicional y comercial (principalmente al Hollywoodense) como uno de los dispositivos que mayor entrada e influencia estética han tenido en el mundo entero, incluyendo a Latinoamérica. Sus contenidos se encuentran embalados y camuflados como mero entretenimiento, se proclaman como no-políticos y así ondean una falsa bandera de neutralidad, que les abre el paso ante todo tipo de receptores. Es importante parafrasear a Antonio Méndez Rubio para entender que proclamarse como discurso no ideológico es una invitación a no ocuparse de la ideología en lo absoluto, de asumir y de normalizar los mensajes, para consumirlos así como vienen: Hollywood ha fungido como la vaselina perfecta, que permite la fácil entrada de las doctrinas del frente conservador, no sólo por ser “inocentemente entretenido”, sino, también, por la difusión masiva que lo caracteriza; de este modo, ha ampliado los alcances de un racismo que hoy en día ya es más cultural que biologista, de ahí que con hablar de raza blanca nos refiramos a mucho más que a un color de piel; la <em>blanquitud</em> implica todo un contenido ideológico que se ha asumido como dominante. Este tipo de cine tradicional (que no sólo radica en Hollywood, sino en otras productoras internacionales), le ha adjudicado a los personajes blancos roles específicos que le otorgan un poder simbólico, cuyas características específicas legitiman su hegemonía; piense usted en James Bond (de EON productions) y en la admiración que tantos le profesan: se trata de una representación monolítica de las expectativas  del éxito contemporáneo, una figura que involuntariamente fortalece el insuperable mito del apoteósico Quetzalcóatl; ¡vamos!, las cosas no han cambiado tanto desde entonces, al fin de cuentas son un par de fantasías caucásicas: hombres prototípicos, llenos de conocimiento y habilidad. Para muchos, manifestaciones del siguiente paso de la evolución humana.</p>
<p>Tampoco podemos responsabilizar del todo a las historias que los plantean como aventureros que dominan las más enrevesadas hazañas (tipo Ethan Hunt en <em>Misión Imposible</em> o Indiana Jones); esta fascinación por los individuos que parecen salir de los cuadros de Rossetti, existe también gracias a las múltiples cintas en las que representan a los héroes paternales, a las princesas, a las hadas y a las madres bondadosas. Los <em>blancos</em> son muchas veces portadores de sabiduría y verdad, pero, principalmente, son los protagonistas: los ojos a partir de los cuales se nos cuentan las historias, la perspectiva universal de lo que acontece y a los que la luz principal del escenario ha de seguir toda la obra… Esta idea de la luz es más literal de lo que parece; ya Richard Dyer ha estudiado los procesos de iluminación <a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/09/Ingrid-Bergman.jpeg" rel="lightbox[4139]"><img class="alignright size-full wp-image-4140" title="ibergmi001p1" src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/09/Ingrid-Bergman.jpeg" alt="" width="298" height="300" /></a>cinematográfica, de los que se ha valido la fotografía para connotar un halo de pureza en los intérpretes. Visualmente podremos relacionarlos con figuras divinas, sus rostros irradian <em>luz</em>, como el de Ingrid Bergman en <em>Casablanca: </em>se trata de<em> </em>imágenes angelicales y espectrales como los de la iconografía cristiana, que podrán consolidarlos como una suerte de semidioses dignos del imperio, mientras los <em>Otros</em> serán –con suerte– secundarios, o –siguiendo con la tradición– parte de una folclórica y plana escenografía. La construcción de este <em>Otro</em> se ha dado, en parte, con las cintas que dibujan los viajes de muchos de los protagonistas a los lugares del oriente, aquellos sitios misteriosos y lejanos, en donde, en repetidas ocasiones y por utópica naturaleza, los nativos habrán de adaptarse al visitante hablando su lengua; como si se tratase de una colonia que vive supeditada al colonizador, o como si la historia de Robinson Crusoe  y de Viernes se convirtiese en norma, y los lugareños se sometieran –con toda la disposición del mundo– al egocéntrico visitante.</p>
<p>Dentro de los argumentos en este tipo de cine, las mujeres u hombres cuyo físico queda fuera del prototipo de la <em>blanquitud</em>, en ocasiones su rol no trasciende de lo exótico o de lo coleccionable, son una estampilla más, algo que –si se es lo suficientemente atrevido– debe experimentarse al menos una vez en la vida; pero eso sí, ellos (los árabes, los latinos, los asiáticos&#8230;); difícilmente, permanecerán de la mano del protagonista hasta el final, hasta ese momento en el que la película cierra con la leyenda: and <em>they lived</em> <em>happily ever alter… </em>¡Jamás! Para estos asuntos será mejor quedarse con alguien de la misma raza, que no genere ruido en las reuniones familiares, siempre tan al servicio de la moral Hollywoodense. Habrá quien diga que la cosa no puede estar tan cerrada, si ya personas como Halle Berry (o Magaly Solier o Catalina Sandino, por hablar del cine latinoamericano) se han incorporado a los parámetros de belleza, pero, ¿no se trata de una occidentalización de la diferencia? Sus facciones no distan mucho de las que hemos visto en el cine <a href="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/09/catalina-sandino-twilight-eclipse-crepusculo-maria.jpeg" rel="lightbox[4139]"><img class="alignleft size-medium wp-image-4141" title="catalina-sandino" src="http://www.distintaslatitudes.net/wp-content/uploads/2012/09/catalina-sandino-twilight-eclipse-crepusculo-maria-263x300.jpg" alt="" width="263" height="300" /></a>clásico: son <em>casi</em> blancas, con un color de piel un poco más obscuro y sí, con discretos rasgos que sugieren –apenas– una raza distinta. Se trata de una analogía de las políticas de occidente, y de como incorpora a los <em>Otros</em>: con la condición de que adapten sus rasgos individuales al hegemónico, a un estilo de vida y a una misma estructura moral y de pensamiento. Lamentablemente, esta situación se viene replicando en producciones locales desde hace ya muchas décadas, con figuras que se asemejan a los parámetros estéticos del prototipo dominante; para esto podemos recordar a Rita Macedo, que si bien interpretaba los roles “del pueblo”, su físico fomentaba la aspiración a la blanquitud; lo mismo con María Félix o Pedro Infante, versiones mexicanas que no subvierten en lo absoluto a las figuras del deseo tradicional. Esta situación no ha sufrido cambios relevantes, y hoy en día actrices como Ana de la Reguera siguen siendo consideradas “las mexicanas más guapas”, aunque, honestamente, no se vean tan mexicanas, o bien, sean la minoría latina que más se acerca al esquema europeo.</p>
<p>Después de esto no sugiero que seamos totalmente intolerantes ante la producción audiovisual, principalmente porque no todos sus contenidos mantienen una misma estructura y puede haber propuestas que planteen otro tipo de belleza; pero tampoco sería justo ignorar que sí se trata de una tendencia –que no es que siempre se construya con perversas intenciones de dominación–, pero, simplemente, que sí reproduce y legitima un mismo y único discurso. Es importante que la cinematografía nos deje ver otras historias, en las que se disocie la idea rol=fenotipo, para romper con estereotipos raciales y deshacer esa ilusión cinematográfica, que tantas veces nos sugiere que lo válido es lo que se encuentra en foco, y que el resto son sólo sombras que habrá que dejar fuera.</p>
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