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Peralvillo y sus calles musicales dejadas al olvido

Por diciembre 1, 2011 agosto 16th, 2019 13 Comments

Cuando hemos vivido por casi 20 años en el mismo lugar (o con la misma persona) es inevitable tomarle cierto cariño y omitir sus defectos; intentamos negar los aspectos negativos que vemos todos los días: el tráfico que nos atormenta, lo inaccesible que resulta o la cantidad de negocios dudosos que existen alrededor. Así me pasó con la colonia Peralvillo y su vecina la Exhipódromo de Peralvillo, al norte de la Ciudad de México, barrios que tuvieron su periodo glorioso hace muchas décadas y que con el paso del tiempo se han convertido en unos de las menos atendidas por la delegación Cuauhtémoc.

Tenía alrededor de ocho años cuando conocí las calles con nombres de intérpretes, compositores y cantantes de ópera de la que sería mi colonia; mis papás habían comprado un departamento muy cerca del Mercado Beethoven, famoso por su bazar navideño y delicias culinarias. A esa edad apenas tenía noción de muchas cosas, pero ya enfrentaba en la escuela el tener que explicar  dónde vivía. ¿Peralvillo? —me decían— Mi tío me contó que un día se estacionó por ahí y cuando regresó su coche no estaba. Desde entonces tuve que ir por la vida explicando que el barrio no era tan malo, que a mi familia o a mí jamás nos había pasado algo  y que lo peor que tenía el lugar era la fama.

Ahora, hace dos años que no vivo ahí: cambié radicalmente hacia el sur y dejé a mi familia en el mismo lugar. Cuando voy de visita, las cosas que yo antes no vi o no quería ver saltan a la vista: las tiendas de refacciones de dudosa procedencia; las vecindades; las calles en las que no debes entrar ni por error; las miradas de los vecinos que siempre están atentos; los comentarios que hacen al pasar sobre quién eres y a dónde vas —en su mayoría acertados—; las calles cerradas los fines de semana porque hay un partido de futbol o una feria; los autobuses que no hacen parada en su paso por la Calzada de los Misterios y la Calzada de Guadalupe, continuaciones del Paseo de la Reforma, una de las avenidas más turísticas del centro de la ciudad; y hasta las actitudes de los vecinos del mismo condominio, quienes ante el robo de la bicicleta de mi hermano respondieron “a ver si así entienden” (¿?).

No quisiera decir que el barrio ha cambiado y empeorado con el paso de los años, porque en todo caso, se podría decir lo mismo de mí y mi percepción, pero sí se ha marcado la brecha cultural en la colonia que inspiró a Mariano Azuela para escribir La Marchanta, a José Martínez de la Vega para crear Peter Pérez, detective de Peralvillo, y hasta a Alejandro Galindo para dirigir Los Fernández de Peralvillo, película con la que obtuvo cinco Arieles.

Hace alrededor de 200 años, Peralvillo era la puerta de la ciudad hacia el norte; la Calzada de los Misterios y la Calzada de Guadalupe conectaban al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en el Cerro del Tepeyac, con el Paseo de la Reforma. A lo largo de la primera se construyeron 15 monumentos llamados ‘Misterios marianos’ para acompañar a los peregrinos en su rezo del Rosario (o eso se cree), y ahora todo está en el olvido, víctima del vandalismo y el desgaste. Además, como su nombre lo indica, en Exhipódromo de Peralvillo se construyó en 1882 el primer hipódromo de la Ciudad de México, cerca de donde está la Calzada de la Ronda.

Las casonas que se construyeron después de la Revolución Mexicana se han deteriorado y convertido en vecindades; la Calzada de la Ronda- al lado del Sanborns- y la calle Juventino Rosas son un enorme mercado de autopartes en el que te reciben con un: “¿Qué buscaba güera?”; son pocas las unidades habitacionales que todavía conservan su estructura y ambiente original, construidas para reubicar a los sobrevivientes del sismo de 1985. Ahora están cubiertas de carteles que anuncian la venta de esos departamentos que tienen menos de 50 metros cuadrados. No creo que la colonia haya sido así desde un principio, sino que la población de la zona se formó paulatinamente por grupos sociales vulnerados y vulnerables, que por diversos motivos  decidieron dedicarse al comercio, tanto formal como informal, una profesión que aunada a las condiciones económicas y sociales de México (y todo el mundo) desembocó en el tipo de violencia que ahora prevalece y reluce en casi cada esquina, y en la fama que tiene un barrio que se planeó como el hogar de una clase media alta.

Yo estuve entre las calles musicales de ambas colonias, nombradas así en honor a la soprano Luisa Tetrazzini, el violinista Pablo Sarasate, los pianistas Ludwig Van Beethoven y Frédéric Chopin, los compositores Johann Sebastian Bach, Julián Carrillo y Héctor Berlioz, entre tantos otros; caminé a todas horas por sus aceras, sola, con mi perro o con mi familia, y conocí casi todos sus secretos: la Parroquia Santísima Trinidad y Nuestra Señora del Refugio, construida con rasgos coloniales sobre la calle que ahora es Felipe Villanueva; el local de flautas llamado “Las Mugrosas” sobre Adelina Patti; el puesto de quesadillas y flautas atendido por una familia originaria de Jalisco sobre Tetrazzini; la enorme y bien surtida papelería “Pingüino” enfrente de la iglesia; la tienda que abre 24 horas; y la panadería sobre la misma calle en la que los vecinos se pelean por cada bolillo recién horneado.

Quien ha recorrido la Ciudad de México de norte a sur suele percibir las dramáticas diferencias entre ambos hemisferios de la urbe, separados por el Centro Histórico como si de un paréntesis se tratara, y yo veo y extraño todo lo que compone a un lugar como Peralvillo o la Exhipódromo de Peralvillo, por ejemplo, el mercado, donde podía encontrar todo lo que necesitara; la gente en la calle (en mi nuevo barrio las calles se vacían al atardecer y los domingos no hay un alma ni un comercio abierto); e inclusive la oferta culinaria, porque en los alrededores de mi actual casa hay dos puestos de comida y nada más.

He llegado a la conclusión de que si hay algo difícil de perder es la reputación que te acompaña, porque en estos 20 años, la fama de la colonia no ha cambiado: cuando me preguntan dónde viven mis papás la reacción es la misma “¿Peralvillo? ¿No es ahí donde venden autopartes? ¿Puedes conseguirme el espejo/la defensa/la refacción que me falta?” Y probablemente sea así por muchos años.

 

Referencias:

http://www.cronistasdf.org.mx/10143/98727.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Hip%C3%B3dromo_de_Peralvillo

http://www.jornada.unam.mx/2003/04/06/042a1cap.php?origen=opinion.html

http://www.jstor.org/pss/40314393

Alhelí Carolina Navarro Granados

Alhelí Carolina Navarro Granados

1986. Ciudad de México. Redactora, traductora y editora egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México. Siempre quiso ser escritora pero acabó como periodista. En la actualidad edita la revista Contacto de Unión Empresarial.

13 Comments

  • Namj700612 dice:

    muy buen articulo en vdd es cierto atte Jorge Navarro

  • Alberto Olivo dice:

    Efectivamente hay mucho de cierto en el escrito anterior,con algunos detalles que hay que corregirle a la escritora. Ella afirma haber vivido cerca de 20 años, un servidor tiene 50 años viviendo en la colonia y aunque no es facil enumerar todos y cada uno de los aspectos de un bario,si se puede adicionar algún detalle pasado por alto.
    Uno de estos es que la colonia fué zona turistica,especificamente en la calle de Tamagno y Sarasate en donde se asentarón negocios que vendian artesanias a turistas extranjeros, principalmente de Estados Unidos y que durante 30 años funcionarón.
    Habia platerias,fabricas de articulos de piel,vidrio soplado,sarapes y textiles,charolas michoacanas y cada articulo elaborado por artesanos a los ojos de los turistas.
    Y a pesar de la fama del bario ¡nunca,que yo recuerde,se asalto a un turista o negocio!.
    Actualmente existen aun 2 platerias que se niegan a morir en recuerdo de lo que fue aquella zona,que casi olvido mencionar fué mi padre el Sr Alberto Romo Olivo «Monterrey» o «Indiana» para los amigos guias de turistas que alimentaban esta zona, quien fué que se estableció primero alla por 1949 con una tienda de zarapes y bolsas de palma que mi madre vendía.
    Quisiera poder platicarles mas de mi bario violento,bravo,peligroso,pero con un arraigo que quien ha vivido en el lo añora y desea volver a el,yo por fortuna sigo viviendo en el ya aqui moriré. ¡Con mucho orgullo!

  • Jorge E. dice:

    Es hermoso leer esas letras de una vecina como tú, que se queda con lo bello y lo puro de nuestro barrio, yo viví mis primeros 18 años de mi vida en Albeniz, cerca de una lechería; a 2 cuadras del mercado «San Joaquín». Como olvidar mi primaria «Jacinto N. Chagoya» o el parque «Los 4 vientos» y su ya demolida resbaladilla de piedra, en verdad son tantos los recuerdos que llevo muy dentro de mí.

    También he sentido esa nostalgia de la colonia cuando habitas en otro lugar, obviamente no es lo mismo pero nada cambia a sus calles transitadas, o el pequeño «Buenos días» y «me saludas a tus papás».

    He tenido la fortuna de regresar a mi barrio que me vio crecer, pero regresé ya casado.

    Le guardo un tremendo cariño a esta colonia porque viví mi mejor etapa de la vida con la mayoría de mis primos y mis amigos de toda la vida.

    Soy Social Media y he creado una cuenta en Twitter para aquellos vecinos que se identifiquen igual que nosotros : @peralvillodf

    Saludos vecinos!!!

  • Jorge E. dice:

    Me interesa TODA ESA HISTORIA de Peralvillo que tienes como «recuerdos» para publicarlos en Twitter o sígue en Twitter a @peralvillodf y cuéntanos tus anécdotas, tus recuerdos; eso de las platerías si las he visto pero nunca supe que fue por la zona turística.

    Saludos vecino.

  • Rodolfo D.Perez dice:

    Alberto,ojala y puedas agregar mas informacion acerca de peralvillo,yo vivi ahi en los cincuentas y me interesa mucho conocer mas,saludos

  • Gildardo Mejía dice:

    Ciertos los comentarios que me preceden, ha sido una colonia muy famosa a través de su historia, con tantos personajes tan disímbolos, muchos de ellos muy conocidos solo por los que vivimos ahí y otros personajes conocidos internacionalmente y que tuvieron presencia en la colonia como lo fué el Comandante Fidel Castro, el cual frecuentaba la calle de Tetrazzini y Mozart durante su estancia previa a la Revolución Cubana. En la misma calle de Tetrazzini y Melesio Morales cuantas veces vimos al ATLANTE (asi con mayúsculas) de Rafael Puente, de Gisleno Medina, el «perico» Gonzalez, Cremonini, el mugrosito Marcos Rivas, «Bonavena» Ramirez, el maestro Boggio, en fin a todo el equipo que acudía a compartir el pan y la sal con al porra de ésos tiempos. En Chopin era común encontrarse caminando al cantante Juan Bustos de la Sonora Santanera, al mismo maestro Carlos Colorado, ó a todos ellos verlos y oirlos ensayar en Leoncavallo. En Melesio Morales conocí al requintista del Trio «Los Fantasmas» (escuchar Pagina Blanca, Celos de Luna etc), y que me dicen del Conjunto Africa se dejaban escuchar en Wagner, a los Gatos Negros de Tiberio en la calle de Mozart, y me falta comentar de toreros, boxeadores y luchadores famosos de ésta singular, afamada y nunca olvidable mi colonia PERALVILLO.

  • J. MILLAN dice:

    TODO ESTO ES EXELENTE YO NACI Y CRECI EN ESTA COLONIA MIS ABUELOS Y MIS PADRES TODOS SOMOS DE AHI YO VIVI HASTA QUE ME CASE EN LA CALLE DE GRANADOS Y ESTUDIE MI PRIMARI A EN LA ESC. EDO. DE SONORA COMO NO RECORDAR TANTA HISTORIA MARAVILLOSA DE ESAS CALLES QUE CON EL TIEMPO LAS AUTORIDARES HAN ALVIDADO ES CIERTO PERO NO PODRE YO OLVIDAD MI QUERIDA COLONIA ,.ACTUALMENTE VIVO EN PUEBLA . J.MILLAN .

  • tal persona dice:

    Efectivamente todo lo que cuentas es cierto pero te digo algo eso ya es HISTORIA todo cambia todo tiene un fin si quieres ver algo distinto debes de cambiar y dejar de hacer lo mismo eso le pasa a tu colonia la peralvillo es una colonia muy concervadora que si quiere salir de la mala situacion por la que pasa entre pura delincuencia tiene que cambiar y de hecho lo cuentas con un estilo muy muy pero muy antaño pareces un abuelo de 80 o mas años pero convive en la comunidad en la que estas.

  • haydee hernandez dice:

    cuando quieran y se pueda, tengo pinturas de historia de la colonia Ex-Hipodromo de Peralvillo. Desde la época prehispanica puesto que era la antigua Altepetlac (donde vivian las personas que trabajabajaban en el Mercado de Tlatelolco), (Bernal Díaz del Castillo escribio «atacaron al último reducto mexica desde la parte norte de Tlatelolco» o sea Manuel Gonzalez. Tengo pinturas de la Consolidada, de los Sindicatos de Tortillas y Nixtamal, que fue el primer sindicato fundado en México en 1923, así como del Sindicato de Trabajadores de Minería que se encontraba en las calles de Granados. Del jardin que tenía los tanques de agua que surtían a la colonia (Gounod esquina con Abundio Martínez (actual Eje Central Lázaro Cárdenas), del deshuesadero de calzada de la Ronda (que actualmente es las oficinas de la Policia), de los Ferrocarriles que pasaban por Manuel Gonzalez enfrente de la antigua Palmolive de la Ronda, del Mercado de Beethoven, del pan de Don Max, de los tamales de las oaxaqueñas del mercado de Sarabia, de la primaria Gabriel Leyva, el tianguis de Constantino, de los dulces de Sans, del Samborns de Misterios y la Ronda. a tambien del conjunto Africa, entre algunas otras. saludos.

  • haydee hernandez dice:

    cuando quieran y se pueda, tengo pinturas de historia de la colonia Ex-Hipodromo de Peralvillo. Desde la época prehispanica puesto que era la antigua Altepetlac (donde vivian las personas que trabajabajaban en el Mercado de Tlatelolco), (Bernal Díaz del Castillo escribio «atacaron al último reducto mexica desde la parte norte de Tlatelolco» o sea Manuel Gonzalez. Tengo pinturas de la Consolidada, de los Sindicatos de Tortillas y Nixtamal, que fue el primer sindicato fundado en México en 1923, así como del Sindicato de Trabajadores de Minería que se encontraba en las calles de Granados. Del jardin que tenía los tanques de agua que surtían a la colonia (Gounod esquina con Abundio Martínez (actual Eje Central Lázaro Cárdenas), del deshuesadero de calzada de la Ronda (que actualmente es las oficinas de la Policia), de los Ferrocarriles que pasaban por Manuel Gonzalez enfrente de la antigua Palmolive de la Ronda, del Mercado de Beethoven, del pan de Don Max, de los tamales de las oaxaqueñas del mercado de Sarabia, de la primaria Gabriel Leyva, el tianguis de Constantino, de los dulces de Sans, del Samborns de Misterios y la Ronda. a tambien del conjunto Africa, entre algunas otras. tambien del hipodromo (con base a una foto que me dio el HAmericas), con don Porfirio y las damas de sociedad que asistian el HP. saludos.

  • Salvador dice:

    Qué interesante. Nosotros estamos establecidos en Tamagno y Sarazate. Me contaba mi padre que a la zona se le conocía como «La cruz de Plata». Aun existen talleres de orfebres trabajando la técnica del «rechazado», así como pulidores y talleres de niquelado y plateado. Se reabrió una gran tienda de artesanías ubicada en Sarazate y Ricardo Bell. También se reabrió otra tienda grande en Sarazate. Al igual, las tiendas de artesanías ubicadas sobre Tamagno siguen trabajando, año 2018… Casi 70 años del establecimiento de estos negocios.

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