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El post rock latinoamericano: nuestra propia distorsión de la identidad nacional

Por enero 13, 2012 agosto 16th, 2019 12 Comments

Hay dos situaciones en las que escribir sobre un tema resulta extremadamente difícil: cuando se conoce muy poco sobre él y cuando se conoce demasiado. En esta ocasión me tocó sufrir ambas. Si bien el post-rock es uno de mis géneros favoritos desde hace varios años, el latinoamericano nunca ha sido mi fuerte. La razón no es malinchismo, sino que siempre me ha parecido muy inferior al europeo, asiático, estadounidense o escandinavo, vamos, al del resto del mundo que produce post-rock. Conocía varias bandas, pero ninguna sobrepasaba esa barrera que divide a los grupos convencionales, acaso decentes, de los extraordinarios. Tras una exhaustiva investigación y la escucha activa de más de 50 discos, más los que ya conocía, presento los resultados, no sin antes responder a la pregunta obligada que me lleva al otro extremo del espectro de la dificultad, el de mi sobre información como aficionado al tema. Y la pregunta es:

¿Qué es el post-rock?

Para quienes no están familiarizados con el género, propongo dos respuestas. La primera se encuentra en el origen del término. En 1994, en una reseña del álbum Hex (1994) de Bark Psychosis para la revista Mojo, el crítico inglés Simon Reynolds usó por primera vez “post-rock” para referirse a un estilo musical que utilizaba “instrumentos de rock para propósitos distintos al del rock; guitarras para proporcionar timbres y texturas en lugar de riffs o acordes de poder” (1). Dos meses después, amplió su definición para The Wire: “Quizá el área realmente provocativa para el desarrollo musical futuro yace en […] el rock cyborg; no en la adopción incondicional de la metodología techno, sino en un nivel de interacción entre el desempeño musical en vivo, con instrumentos reales, y el uso de efectos y mejoras digitales” (2).

La segunda definición, si bien se basa en la primera, se centra en el aspecto pragmático de la mayoría de las bandas, sobre todo las de la primera ola de inicios/mediados de los 90: los mencionados Bark Psychosis, Slint, Tortoise, Mogwai, Godspeed You! Black Emperor, Dirty Three, Explosions in the Sky y Sigur Ros (3). La segunda definición es mía:

El post-rock es un género que surge a mediados de los 90 en plena decadencia del más popular grunge, como una reacción a la idea de que el rock convencional ya no era rentable para efectos creativos. Por ende, las bandas empiezan a utilizar los instrumentos convencionales del rock con propósitos distintos y en dinámicas diferentes. Algunos se apoyan en arreglos para instrumentos poco convencionales (Tortoise, Sigur Ros), otros lo hacen en sintetizadores (Bark Psychosis) o en instrumentos clásicos (GY!BE, Dirty Three), o bien, en pedales de efectos y en la saturación de sonido con elementos noise (Slint, Mogwai, Explosions in the Sky). Todo lo anterior, en estructuras distintas a las canciones convencionales del rock.

En ese sentido, el post-rock significa un retorno histórico a la voluntad clásica del progresivo después de dos décadas de exploración de los caminos más concisos y comerciales del punk y el pop respectivamente. Esto último, sin embargo, solo es cierto a un nivel superficial, ya que si bien abundan las canciones divididas en partes o incluso la ausencia misma de canciones en favor de piezas largas segmentadas en movimientos, la mayoría de las bandas hacen una música bastante sencilla, con innumerables repeticiones y variaciones ligeras.

Así, el post-rock estuvo marcado desde sus primeros años por el espíritu de la síntesis, del sincretismo entre épocas, estilos y posturas ideológicas. Al grado de que incluso bandas como Godspeed You! Black Emperor de Canadá y Mogwai de Escocia han afirmado desde el inicio considerar su música como punk, siendo dos de las bandas con temas más largos y alejados de las estructuras de verso/coro/verso del punk.

Este espíritu tiene, en mi opinión, dos consecuencias importantes. Por un lado, vuelve a cada uno de los grupos una mezcla única, sí, pero propensa a la copia y a la repetición –algo que ha venido sucediendo desde hace años-, debido en parte a la cuasi consigna de no usar los instrumentos de un modo convencional. De modo que si preguntamos a cualquier persona que conozca algo sobre el género, lo más probable es que nos diga que se trata de bandas que hacen canciones largas, instrumentales, con uno o más crescendos por canción, ruidosas y con una presencia notable de guitarras. Y sí, el post-rock es todo esto, pero no necesariamente.

Por otro lado, el espíritu de síntesis del cual el género es producto propicia también la disolución de la identidad nacional o regional de las agrupaciones. En 1997 no era fácil hablar de un “sonido de post-rock de Chicago” en contraste con un “sonido londinense”, cuando apenas tres años antes se podía distinguir perfectamente entre el sonido del rock europeo y el rock estadounidense, por no hablar del boom de los movimientos musicales geográficamente localizados, como el “sonido Madchester”, el “movimiento de Bristol”, el “grunge de Seattle”, o en México, “la avanzada regia”, proveniente de Monterrey.

Como explica el sitio PostRockXchange.com en su artículo “What is post-rock?”:

En primera instancia, el post-rock representa la absoluta libertad en la música, el abandono de estructuras obsoletas de composición, de un enfoque conservador hacia la música rock, de ideas odiosas y trilladas. […] Pero a pesar de este hecho, su libertad está bastante limitada. Y principalmente lo está por los mismos músicos. Tienen un amplio campo de acción y al parecer pueden hacer lo que quieran, mezclar técnicas de distintos estilos, crear algo nuevo, pero en lugar de eso, tenemos grupos bastante regulares con materiales uniformes. […] Solo pocos grupos saben usar la libertad que tienen. (4)

Post-rock latinoamericano

Inevitablemente, el post-rock tuvo su transición a Latinoamérica. Recuerdo que hace 11 años, la primera banda de post-rock latinoamericano que conocí se llamaba Uztar. Eran de Los Ángeles, pero los integrantes tenían origen mexicanos y sus letras estaban en español. Fue un descubrimiento fugaz: encontré su disco en Internet, el cual no pude bajar, pues era la época previa a la del Internet de banda ancha, y seguí adelante. Tres años después, conocí a Austin TV y su La última noche del mundo (2003).

Más allá de la anécdota, mi experiencia muestra que aun en la era de Internet y las descargas de mp3, el post-rock, al menos en México, todavía no cuenta con la difusión necesaria. Cosa extraña y alarmante, ya que, como vimos más arriba, es un género que lleva ya mucho tiempo repitiéndose a sí mismo. De modo que si apenas se está dando a conocer masivamente en México –y estoy seguro que el caso de los demás países latinoamericanos es similar-, nos hemos perdido de un fenómeno mundial que ha dejado obras fantásticas a la historia de la música.

Eso pensaba hasta que hice mi investigación para este artículo. Resulta que en varios países de Latinoamérica, no solo en México, se han editado discos de post-rock, que si bien no han figurado como los discos más vendidos en alguna lista, son buenos representantes –algunos excelentes- del género a nivel mundial. Lo mismo sus autores, agrupaciones de casi todos los países: Herod Layne, Labirinto, Fossil, A Sea of Leaves, Wry, Constantina y Sobre a Máquina de Brasil; Niño Koi y Claro de Luna de Costa Rica; Pommerz, Dietrich, San Dimas, Atrás Hay Truenos, Go-Neko!, Soy Tu Padre, Kimosabi y Los Codos de Argentina; Jovenabuelo, Aspasia, Umbría en Calafate, aM BattOM, Exsimio Le Caine y Mambotaxi de Chile; Viajeros Infinitos, [neuma] y The Umma Project de Colombia; Fractal, Plug-Plug, The Satellite, The Electric Butterflies y Wilder Gonzales Agreda de Perú; Cultura Tres, La Mar, Días de Septiembre y Tan Frío el Verano de Venezuela; Xb’alanke de Guatemala; Sad Breakfast, The Polar Dream, Austin TV, Expedición a las Estrellas, Movus, Martínez y Neon Walrus de México, entre otros.

Además, existen sellos discográficos a lo largo de la región dedicados parcial o totalmente a cobijar proyectos de distintos sub géneros de post-rock. Sellos como Sinewave y Dissenso de Brasil; Planeta X, Mamushka Dogs Records, Sadnessdiscos y Frigida Records de Argentina; Superspace Records de Perú; y Rock Juvenil y Discos Invisibles de México, son solo una parte.

Pero, ¿realmente vale la pena el esfuerzo de hurgar en Internet? Ante la situación de la escasez de creatividad en el post-rock, ¿qué hace diferentes, o acaso mejores, a estas bandas respecto a las demás? Es posible hallar una respuesta afirmativa, al mismo tiempo que una negativa, en el tema del sincretismo.

Primero la negativa: pocas cosas. Pocas cosas las hacen diferentes.

La realidad es que los sonidos varían muy poco excepto por algunas salvedades. Podemos decir que el post-rock brasileño es dramático, por ejemplo, pero hasta ahí y ni siquiera es una constante. Bandas como Labirinto se apoyan muchísimo en trémolos de guitarra, en percusiones y en violín, cello y piano para crear atmósferas dramáticas en canciones que duran más de diez minutos. Mientras que proyectos como Fossil apuestan más por el post-rock duro con fuertes influencias punk y la omnipresencia de guitarras afiladas y percusiones frenéticas. El blog Is This Revolutionary? tiene una explicación más precisa. Considera:

“Soy fuertemente de la idea de que Latinoamérica tiene su propia rama de post-rock, la cual me fascina. Es en extremo apasionada; las líneas de bajo son increíbles y tiene un sonido más cercano al rock, pero sin voz, lo cual contrasta profundamente con la mayoría del ambient que se hace hoy día” (5).

Y sí, los mismos Labirinto, bandas como Claro de Luna, Niño Koi, Sad Breakfast y Movus cumplen, cada quien a su modo, con su identidad a través de guitarras distorsionadas muy de inicios/mediados de los 90 y percusiones duras de rock latino, a veces incluso de guitarras clásicas (Labirinto). Pero, ¿esto es suficiente para hablar de una identidad nacional reflejada en la música? Mi opinión es negativa, pero no en un mal sentido. Explicaré por qué.

Las bandas de post-rock latinoamericano sufren del mismo síntoma que las bandas de post-rock internacionales, por lo tanto, no se les puede pedir más. La avidez de sincretismo y universalidad las ha llevado a confundir sus sonidos y perder la singularidad que caracterizó a la primera ola. Mención aparte merecen proyectos como Umbría en Kalafate de Chile, cuya consigna es específicamente recatar elementos tradicionales a través del uso de elementos de la música mapuche, resultando en una de las bandas más originales del género en la actualidad. Pero la realidad es que son una entre cientos.

Sin embargo, pareciera que esa universalidad del post-rock va más allá de la intención de los músicos y es una característica propia e inevitable del género. No resulta extraño para un estilo musical que nació en la época del boom de las nuevas tecnologías, los primeros años de la era de Internet y de la apertura en la comunicación humana. Tortoise y Bark Psychosis habían ya distorsionado las fronteras nacionales hace mucho tiempo. Sin embargo, conviene estar atentos al resurgimiento de un nuevo sentido de nacionalismo que ya anuncian bandas como Umbría, como Labirinto y sus guitarras clásicas, como los mexicanos de Austin TV en algunos temas de su más reciente disco, Caballeros del Albedrío (2011).

Las crisis suelen presagiar el renacimiento, y el post-rock es un género que nació en el centro mismo de la crisis; de la historicidad, de las identidades nacionales, de innumerables modelos de producción y de vida ahora arcaicos. Es el primer género que encarna la globalización como parte de sí mismo en una muestra más del sincretismo que lo ha caracterizado desde siempre. El post-rock es de todos lados y al mismo tiempo, de ninguno. Cuando mucho, es de Internet, como el cien por ciento de la música en la actualidad. Pero no olvidemos que él llegó primero.

Gracias a @Alekzone y @juannoart por su amable colaboración.

Enlaces:

http://iheartau.com/2011/08/bark-psychosis-to-asiwyfa-a-brief-history-of-post-rock/

http://peruavantgarde.blogspot.com

http://www.thesirenssound.com

http://www.cassetteblog.com/

 

(1)  De Wikipedia en inglés http://en.wikipedia.org/wiki/Post-rock#cite_note-The_Wire_May_1994-0 Mi traducción.

(2)  De Wikipedia en español http://es.wikipedia.org/wiki/Post-rock Con mi corrección de estilo.

(3)  Existen otras como Tristeza, Talk Talk en Spirit of Eden (1988) y Laughing Stock (1991), Seefeel, Cul de Sac, Stars of the Lid, etc., pero por falta de espacio puse las más conocidas.

(4)  De http://www.postrockxchange.com/what-is-post-rock/ Mi traducción.

(5)  De http://isthisrevolutionary.com/2011/04/28/claro-de-luna-lo-que-ha-sido-y-lo-que-sera-2011/ Mi traducción.

Discos recomendados de post-rock latinoamericano.

Hice una selección de algunos de los mejores discos que he escuchado de post-rock latinoamericano. Algunos están disponibles para su descarga gratuita en las páginas de los artistas:

Constantina (Brasil) – Jaburu (2006)

The Polar Dream (México) – The Polar Dream EP (2007)

San Dimas (Argentina) – Cosas de la casa (2007)

Le Caine (Chile) – Cijka (2008)

Go-Neko! (Argentina) – Una especie de mutante (2008)

The Umma Project (Colombia) – Ethereal (La noche del terror ciego) (2008)

[neuma] (Colombia) – Tobi Ishi (2008)

Umbría en Calafate (Chile) – Efecto Katapilco (2009)

Kinder (Perú) – Kinder (2010)

Tan Frío el Verano (Venezuela) – Invierno EP (2010)

Labirinto (Brasil) – Anatema (2010)

Neon Walrus (México) – Épico (2011)

Claro de Luna (Costa Rica) – Lo que ha sido y lo que será (2011)

Abraham Jácome

Abraham Jácome

Abraham Jácome (Ciudad de México, 1984). Egresado de Lengua y Literatura Modernas Inglesas de la UNAM. Es traductor profesional especializado en traducción audiovisual y subtitulaje. En el ámbito académico, ha escrito sobre teoría de la traducción, espacio narrativo, posmodernismo e identidad. Escribe literatura a partir de canciones en http://bailandolaarquitectura.tumblr.com/

12 Comments

  • Otra banda venezolana interesante del género y lamentablemente separada fue Retrovértigo. En su myspace encuentran algunos temas: http://www.myspace.com/retrovertigoband

  • Hay una buena movida argentina de Post Rock, a todos los presentes les recomiendo con fervor Dietrich (Dietrich Buenosaires), un frío milagro hi-tech de este lejano cono sur que el caballero menciona oportunamente aunque en una mera lista: la mejor de Argentina por mucho, los discos tienen un sonido increíblemente pulido, algo que suele faltar en el circuito independiente, y en vivo es una aplanadora que desafía a Mogwai cualquier día de la semana. En serio. Ver 
    http://www.myspace.com/dietrichbuenosaires. 
    Falta una bastante buena, Hacia Dos Veranos, y un insólito fenómeno de Neuquén (Patagonia) llamado Cumshot, que hace música inspirada en las bandas sonoras de las películas porno de los ’70 y ’80 (sic), una propuesta extrañamente sedante, cool, una especie de primo naco de Air… siempre despierta buenos recuerdos.

    Go-Neko me resulta un tanto monótona, pero es un referente aquí en la Argentina.  
    Pommez Internacional (corrijo) y todas las demás bandas instrumentales del sello Sadness tienen puntos de contacto con Dietrich, incluyendo lo moderno y pulido del sonido, pero en general creo que les falta fuerza. 
    Atrás Hay Truenos, proyecto lateral del guitarrista de Él Mató a un Policía Motorizado (niños mimados del under argentino) tiene un enfoque más psicodélico que es interesante. San Dimas, Soy Tu Padre, Kimosabi y Los Codos son bandas que acabo de saber que existen, junto con todas las de los demás países, y creo que ése es el mayor mérito de este artículo: el pueblo quiere saber de qué se trata, y si bien no hay forma de abordar  todo el género en tan pocas líneas, sí se pueden dar a conocer tantas bandas como se pueda y que el pueblo escuche, decida, elija, haga su canon y rebloguee. Lo importante es saber que no estamos afuera del postrock, que en casi todos los países latinoamericanos hay islas de innovación que le dicen no a las fórmulas ya apolilladas del rock. Para hacer riffs, solos de media hora y menear la pelvis, ya Led Zeppelin o -inserte aquí su banda favorita de los 70-lo hizo mejor que nadie en los próximos dos siglos, personalmente creo que va siendo hora de movernos hacia otra cosa.

    PD: Hay una banda de Brasil que también tuve el gusto de conocer en vivo y son un asalto salvaje guaraní, se llama Macaco Bong, de Cuiabá, en el corazón del Matto Grosso. Se autoproclaman stoner, pero yo no estoy tan seguro. Mucho más cerca del rock decimonónico, pero instrumental, con mucha influencia de géneros brasileros como el funk carioca o el heavy metal brasilero, y con arreglos muy poderosos. Recomendable: 
    http://www.youtube.com/watch?v=xeT6CT4xEY4.

  • Wilder Gonzales Agreda dice:

    hola!
    soy Wilder Gonzales Agreda, gracias por mencionar mi trabajo acá, aún no leo el artículo pero de plano t digo q yo no soy colombiano sino de Lima Norte, Perú
    ídem con esas otras bandas que apuntas como colombianas, son de Perú
    y las que dices q son de acá pues ni las conozco
    sería bueno q arregles esos errores crasos

    un saludo,

    Wilder.
    http://soundcloud.com/wildergonzalesagreda
    http://peruavantgarde.blogspot.com

  • jajaja.. parece q leí mal lo de las nacionalidades!!

    bien adelante!!!
    ahora escribo en este portal mexicano:

    http://afterpop.tv

    buen vuelo)))))

  • voy leyendo, he de apuntar que te estás basando en grupos que son de los más convencionales dentro de lo que los medios llamaron post-rock,
    Tortoise sólo es neo-jazz, Mogwai indie rock con efectos!!!!!
    bah!
    los reales grupos de post-rock, como el mismo Simon Reynolds anotó hace poco para la edición de su libro del 2010 en Argentina, «Después del Rock», no eran esos sino luminarias como: MAIN, SEEFEEL, INSIDES, FLYING SAUCER ATTACK, etc
    y podríamos agregar a maestros como E.A.R., Bowery Electric, Labradford, Disjecta, Oval, Füxa, Flowchart, Transient Waves, etc etc
    la vdd esos grupos en los q basas tu idea de post-rock jamás me interesaron y a muchos por acá ídem.. no hay nada de transgresión ahí!!!!

    bueno, sin ánimos de querer confrontar en vano, me despido

    http://superspacerecords.bandcamp.com/album/taste-this-bliss

  • Pastorulero dice:

    hola que tal??..esta interesante la nota, no soy un gran conocedor del postrock pero escucho algunas de las bandas que hay aca y ya tengo unas cuantas mas para escuchar ahora….depaso les dejo la mia que tiene unos cuantos tintes postrockeros y algunas cosas mas..saludito! Lisandro..

    http://lagranperdidadeenergia.bandcamp.com/

  • Beto dice:

    Sin llegar a compararnos con ninguna de las bandas que comentas, en la isla de margarita, Venezuela, estamos desde hace algunos años experimentando con este tipo de música , te dejo el primer ep de la banda, que lo disfrutes

    http://esmentiraquetodoesreal.bandcamp.com/

  • Leandro Conejo dice:

    Abraham.

    Debido al tono de tu post me veo obligado a comentar con rigor.

    Lamentablemente este arrogante post repleto de errores y omisiones figura entre los primeros links de google cuando se busca «postrock sudamerica». Si realmente sos un amante del genero como decis que sos, deberias investigar un poco mas, o evitar el tono de «fallo judicial» con el que escribis. Mucha gente de afuera lo va a ver y va a salir espantada, perdiendo la oportunidad de conocer una escena tan rica y de tan alta calidad (y cantidad) de bandas como la del Postrock Latinoamericano.

    Probablemente si en vez de considerarte a vos mismo como un especialista del tema, hubieses escrito con un poco de humildad seria distinta mi actitud.

    Por empezar, en un solo post es imposible cubrir toda la escena del continente, queda en claro que tu desconocimiento te llevo a caer en este error.

    Siguiendo, si hablas del continente, «identidad nacional» no deberia figurar en el titulo.

    EL PEOR DE TUS HORRORES u OMISIONES es hablar del postrock brasilero y nisiquiera nombrar a Hurtmold (probablemente la banda mas importante del genero en todo el continente), hacer eso es como hablar de futbol y olvidar a Pele o a Maradona. Lo mismo pasa con la lista de Argentina, Juan Stewart no puede faltar jamas, es el padre de muchas de las bandas que nombras y productor de varias.

    Ruido/mm, ordinaria hit, a banda de joseph tourton, Malditas Ovelhas, lise, burro morto no merecen estar en tu lista? probablemente nunca las escuchaste por eso no aparecen.

    Harod Layne es postrock? Si tu experto criterio responde afirmativamente, te olvidaste MAL de Poseidotica. Macaco Bong es postrock? entonces Deformica tambien lo es.

    en argentina hay muchas y muy buenas bandas ademas de las que estan en sadness y laptra (muy buenos sellos por cierto). Hasta hay bandas que se ve que no estaban en el sello cuando escribiste el post pero que eran claves en la escena como Las Cosas y los Furies que actualemnte forman parte de sadness.

    Podria seguir 3 dias nombrandote bandas pero creo que la idea ya se entendio.

    ______________________________________________
    nota aparte:
    «Las bandas de post-rock latinoamericano sufren del mismo síntoma que las bandas de post-rock internacionales, por lo tanto, no se les puede pedir más»

    Quien te crees que sos para afirmar una cosa asi? Hay muchisimas bandas que ni escuchaste hablar que la rompen mal a nivel internacional. Y se les puede pedir MUCHISIMO MAS QUE A LAS BANDAS DEL RESTO DEL MUNDO.

    Al unico que no se le puede pedir mas es a alguien como vos.

    Por ultimo, la ignorancia es hija de la arrogancia y hace mucho que no veo un ejemplo tan claro como el tuyo.

  • Octobass dice:

    Chequen la musica de ‘Sutra’, de Guadalajara Mexico,

    Una banda que evoluciono con los anios y ahora es de lo mejor en Rock Instrumental, no diria post rock porque su viaje va mas alla! Saludos!

    http://www.sutramx.com

    http://www.youtube.com/watch?v=CArVKXmLN8Y

  • Abraham Meat dice:

    Hola, Leandro,

    Ya me preguntaba yo por qué había revivido este
    post que escribí hace más de año y medio, pero tu comentario me revela
    la razón. Déjame decirte que también me parece lamentable que mi
    artículo sea de los primeros que aparecen en Google, porque contrario a
    lo que afirmas, yo nunca me he considerado un «especialista». En ningún
    lugar del texto afirmo serlo, de hecho, es todo lo contrario. Cito la
    tercera oración de mi texto: «Si bien el post-rock es uno de mis géneros
    favoritos desde hace varios años, el latinoamericano nunca ha sido mi
    fuerte».

    Eso queda como advertencia desde el inicio del texto,
    por lo que no entiendo en qué parte notas arrogancia o falta de
    humildad. De hecho, más adelante digo que esto para mí fue el resultado
    de una investigación, y no producto de ningún tipo de especialización,
    ni el fruto de años como aficionado al post-rock latinoamericano: «Tras
    una exhaustiva investigación y la escucha activa de más de 50 discos,
    más los que ya conocía, presento los resultados».

    Ni
    siquiera hace año y medio, cuando lo escribí, hubiera pensado que mi
    texto estaba libre de omisiones. Imagínate lo que pienso ahora, que he
    podido escuchar muchas cosas que en esa época no conocía. Claro que hay
    omisiones grandes y algunos errores. Lo que no entiendo es que se me
    ataque por una supuesta arrogancia que yo no veo por ningún lado.

    Tampoco
    afirmo en el texto que se pueda cubrir toda la escena del continente en
    un solo post. Ni es mi intención cubrirla. Como dije, el texto es más
    el resultado de la investigación que realicé, gracias a la cual pasé de
    no saber casi nada de post-rock latinoamericano a conocer a las bandas
    que menciono. Y aunque el autor del texto fuera un experto, coincido
    contigo, en un artículo con límite de 2000 palabras es imposible cubrir
    toda una escena musical. Menos la de un continente. Pero yo escribí mi
    artículo desde la perspectiva de un aficionado que se puso a investigar y
    descubrió cantidad de bandas interesantísimas, sin afirmar ser experto
    ni mucho menos (sigo sin saber de dónde sacaste eso). De hecho, puedes
    ver en mi biografía que ni siquiera me dedico a la crítica musical de
    manera profesional.

    Entiendo que las omisiones
    puedan causar enojo, pero ello no justifica poner palabras en mi boca ni
    quererme atribuir una arrogancia que yo descarto desde el principio. Si
    mi tono se te hizo de «fallo judicial» como dices, lo lamento mucho,
    pero en el texto hablo de lo que conozco y lo juzgo con las herramientas
    que poseo, sin atribuirme ningún estatus más que el de escritor de mi
    propio artículo, el cual recibí junto con la oportunidad de colaborar
    para esta publicación. Hay muchísimas personas que podrían escribir
    mejores artículos y más completos, no solo de post-rock latinoamericano,
    sino de post-rock en general. El hecho es que yo me animé a redactar
    mis 2000 palabras a modo de experimento crítico y de escucha, envié mi
    colaboración y me la aceptaron, y nunca pretendí que fuera nada más que
    lo que explico en mi introducción.

    Ojalá con esto te
    quede claro que no pretendo ser arrogante ni mucho menos. Te agradezco
    tu crítica y tus recomendaciones, las cuales no sólo ampliaron mi
    conocimiento sobre el tema, sino que ayudarán también a quienes se topen
    con este texto en Google.

    Te mando un saludo,Abraham

  • pedrito dice:

    hola. he escuchado algunas bandas del articulo. escucharé a las demás que sugieren los comentaristas. hay algunas realmente buenas como umbrnklft. saludos.

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