Maru Ludueña y Ana Fornaro de Agencia Presentes compartieron cómo contar historias LGBTI+ con perspectiva de derechos humanos.


¿Por qué hablar desde el periodismo de temas LGBTI+ con una perspectiva de derechos humanos? ¿Qué buenas prácticas hay que aplicar en el periodismo cuando se narran temas LGBTI+? ¿Qué implicaciones tienen las malas prácticas del periodismo en las vidas de las personas LGBTI+? 

Para dar respuesta a esas preguntas, Maru Ludueña y Ana Fornaro, fundadoras de Agencia Presentes [un medio feminista que cubre temas de diversidad sexual y VIH en nueve países de América Latina] compartieron su experiencia y metodología periodística con los integrantes de la 4ta generación de la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas como parte de las sesiones de aprendizaje. 

¿Por qué narrar desde una perspectiva de derechos humanos? 

En América 9 personas LGBTI+ son asesinadas diariamente

Esa es la cifra consignada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su informe de 2015 sobre violencia a personas LGBTI en América. Sin embargo, la organización ANTRA registró en 2017 que más de 440 personas de la diversidad sexual fueron asesinadas en Brasil, es decir, una persona LGBTI+ fue asesinada al día en ese país. 

Narrar las noticias con una perspectiva de derechos humanos tiene que ver con ubicar las realidades de las personas con orientaciones sexuales, expresiones e identidades de género no normativas dentro de un marco de desigualdades, exclusiones y violencias

Agencia Presentes también cubre con una perspectiva feminista y un enfoque “de géneros”, y así lo explica Ana Fornaro.

Algunos recursos a la mano para entender dónde están parados los derechos y contextos de las personas LGBTI+ en América Latina: 

¿Qué implicaciones tienen las malas prácticas del periodismo en las vidas de las personas LGBT+?

Los discursos de odio se instalan también en el periodismo. El periodismo es un oficio que se cimenta con el lenguaje y el lenguaje es una construcción social que visibiliza y transmite relaciones de poder que existen en la sociedad.

El concepto de violencia simbólica que acuñó Pierre Bourdieu describe las relaciones sociales de poder donde una violencia indirecta, es decir, no física sino inconsciente, naturalizada e interiorizada se posiciona por encima de otras. 

En el periodismo la violencia simbólica se da al momento que el lenguaje y los discursos usados refuerzan estereotipos. Los estereotipos colocan a las personas en distintos sitios, generalmente un grupo de personas por encima de otro históricamente marginado, excluido, discriminado y violentado.

La estrategia comunicacional de los grupos antiderechos y las formas que el periodismo utiliza el lenguaje para estigmatizar, ridiculizar y estereotipar tiene impacto en las vidas, en este caso de las personas LGBTI+. 

“Les periodistas también tenemos que deconstruirnos”, dicen Ludueña y Fornaro.

Malas prácticas y punto a evitar cuando se cuentan  historias de personas LGBTI+

  • Invisibilización temática.
  • Enfoque: discriminar, criminalizar, estigmatizar, espectacularizar, caricaturizar.
  • Lenguaje: no usar la terminología adecuada.
  • Pink washing, es decir, blanquear o encubrir a un colectivo LGTB con fine de marketing. Las identidades de género y las orientaciones sexuales no normativas no son moda o tendencia.
  • La orientación sexual y las identidades de género, no son “condiciones ” ni “elecciones” sexuales.
  • No existen los “cuerpos equivocados”.
  • No debe ser revelado el nombre que le fue asignado al nacer a una persona trans. Se debe respetar su nombre elegido. 
  • Cuando se cubre el tema de infancias trans intentar no hacer énfasis en mundos binarios: “antes jugaba a la pelota pero ahora juega con muñecas”, a menos que así lo exprese una cita textual.

Ejemplos reales de titulares y notas sin perspectiva de derechos humanos:

“Por contagiarlos de VIH, jóvenes de Veracruz matan a homosexual”

  1. En temas de VIH no se dice “contagiar” sino “transmitir”. 
  2. La culpa está invertida. La persona homosexual pasa a ser la culpable, como si se lo hubiera buscado. 
  3. El argumento de causa a su muerte no se asume como que es parte de una violencia por prejuicio.
  4. Se pone el acento en la víctima y no los victimarios 

“Se quedó dormido y una travesti le robó el buzo: mirá el video”

 [Este es un ejemplo de Argentina, en donde la identidad travesti no es propiamente un insulto sino una identidad política de lucha, dignidad y resistencia. Mientras, “el buzo” es una prenda de ropa, una sudadera].

  1. No es una noticia. 
  2. Se espectaculariza.
  3. El mensaje es que las travestis son peligrosas, delincuentes. 

“Se trataba del cadáver de un hombre que vestía ropa de mujer. Él estaba atado […] El hombre que fue identificado con el alias de “Coral” y pertenecía a la comunidad LGBTTTI vestía blusa color rosa, ropa interior femenina […]”

  1. No se respeta la identidad de género. 
  2. Se habla de la víctima en masculino.
  3. Se dan detalles que caen en lo morboso. 
  4. Los nombres elegidos por las personas trans no son alias o seudónimos. 

¿Qué buenas prácticas son necesarias en el periodismo cuando se narran historias LGBTI+?

Algunas recomendaciones de Agencia Presentes para construir mejores narrativas son:

  • Intentar dejar de hablar de “fobias” y sumar “crimen de odio” o “violencia  por prejuicio”. 

Acá sus matices y por qués.

Las fobias son patologías. Violentar a alguien por su orientación sexual o identidad de género no es una patología. 

Los crímenes de odio no son solamente los asesinatos, también son los ataques. Sin embargo, recientemente hay cuestionamientos a esa terminología porque el odio alude a un sentimiento de animosidad y hostilidad individual.

La violencia por prejuicio engloba una categoría más social que tiene que ver con que es violencia ejercida a personas “por ser lo que son”, por pertenecer de manera real o percibida a un determinado grupo social.

  • Privilegiar las voces LGBTI+.
  • Enmarcar historias en situaciones puntuales de exclusión y vulneración de derechos.
  • Consignar fuentes que brindaron información.
  • Ofrecer datos de contexto propios y ajenos de vulneración de derechos.
  • Dar información de derechos y leyes que se están violentando.
  • Preguntar y respetar la autodeterminación y autopercepción de las fuentes LGBTI+. No asumir es clave.
  • Diversificar fuentes: no apoyarse única y exclusivamente en fuentes policiales, médicas o psicológicas.
  • Visibilizar la diversidad dentro de la diversidad. No hay una sola manera de ser lesbiana, gay, trans, bisexual o intersexual.
Georgina González

Georgina González

México (1991). Periodista independiente egresada de Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México. Le interesa escribir sobre las infinitas posibilidades de habitar el género y la identidad, así mismo sobre las resistencias de los movimientos sociales. Ha publicado en varios medios digitales como Kaja Negra, El Beisman, Revista Hysteria. Colaboró en Desastre MX.

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