Nubia e hijos es una familia campesina que, a raíz de su propia historia, pasó del anonimato a conquistar YouTube y convertirse en un fenómeno del contenido digital. Desde Chipaque, Cundinamarca, Nubia, Alejandro y David han creado un canal donde visibilizan la realidad cotidiana del campo colombiano, y ofrecen diferentes tips para que las personas puedan hacer desde dulces de leche hasta huertas en su casa. 


 

Este contenido es parte de #InteriorLATAM, un proyecto para contar historias y crear conversaciones más allá de las grandes ciudades de nuestra región. Suscríbete a nuestro newsletter mensual. 

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En la vereda Potrero Grande de Chipaque un municipio de Colombia del departamento de Cundinamarca, ubicado aproximadamente a 45 kilómetros de la ciudad de Bogotá, Nubia Rocío Gaona Cárdenas se despierta rodeada de sus dos hijos: Jaimer Alejandro y Arley David —y su mascota Luna, que los acompaña desde el cielo, dicen—. Con los primeros rayos de la mañana, la brisa del campo, las montañas, el cacareo de sus gallinas y unas exquisitas arepuelas, se preparan para comenzar el día. 

Nubia es una mujer de 37 años, agricultora, campesina, hija de Desiderio Gaona y Dora María Cárdenas. Tiene dos hermanas y es abuela de Alisson, gracias a su hija mayor, Heidy. También es madre cabeza de hogar, ya que enviudó hace dos años. Desde entonces, se hizo cargo de su familia. 

Trabajaba como aseadora en el colegio departamental de Chipaque y pasó de ser una cara común a convertirse, hoy, en una de las mujeres más queridas y famosas del país. Un reconocimiento que nunca se imaginó, pero gracias a lo cual su vida y la de los suyos ha cambiado.

El 29 de abril del 2020, en plena pandemia, Nubia, Alejandro y David salieron al aire y se convirtieron en una familia campesina youtuber: Nubia e hijos. Su primer video se hizo viral. El mismo día fueron noticia en todo Colombia y lograron más de un millón y medio de reproducciones.

La idea de crear un canal de YouTube no surgió de la noche a la mañana. David, quien tiene 15 años, navegaba en la red con la ilusión de encontrar youtubers que hablaran sobre el campo, pero no tuvo suerte. Así que, guiado por sus ganas e intuición, decidió plantearle la propuesta a Juliana Zapata y Sigifredo Moreno, sus vecinos.

La propuesta quedó en el viento hasta que llegó la pandemia.

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Toda historia tiene un inicio

Detrás del éxito de Nubia y sus hijos están Juliana Zapata y Sigifredo Moreno. Ella es administradora de empresas y, hoy, la directora y camarógrafa del canal. Él es ingeniero civil y quien se encarga de las relaciones públicas. Para Nubia, ambos son y hacen parte de la familia desde siempre. Cuando ella nació, su partera fue Emelina Moreno, tía de Sigifredo. Se conocen desde hace mucho tiempo, pero no fue hasta hace cinco años que empezaron a trabajar juntos.

Nubia y su esposo en ese momento aún vivía le propusieron a Sigifredo y a Juliana, quienes tienen un lote al lado de su casa, asociarse para cultivar papa. Ellos ponían el dinero y Nubia y su esposo la mano de obra. Sin embargo, al sacar la cosecha fue una pérdida total. Costó más la producción para sacarla que el precio que se pagó por ella en las plazas de mercado. Una situación que, claramente, no es rentable para nadie. 

Paradójicamente, este caso no es un hecho aislado. Las campesinas y los campesinos en Colombia llevan años enfrentándose a la crisis de los precios de este tubérculo. Sembrar en Colombia, tristemente, es toda una aventura. O vendes tus productos a un bajo costo, o los regalas o, simplemente, los dejas perder en la tierra.

A raíz de esto, Nubia tomó la decisión de no volver a sembrar. Juliana y Sigifredo crearon un emprendimiento que se llamó Huertas de la Sabana, un negocio que tenía como objetivo cultivar directamente con los campesinos del país y pagarles un precio fijo, sin intermediarios, para que no dependieran del sube y baja de los precios de la papa. Este emprendimiento duró aproximadamente tres años.

Chipaque, donde vive Nubia, es conocido por ser el paraíso de las hierbas aromáticas. Hierbabuena, manzanilla, caléndula, menta, romero y cidrón son algunos de los productos que se siembran por estas tierras y se exportan a diferentes ciudades del país. La producción de hierbas aromáticas es liderada por mujeres rurales. Una tradición que viene de generaciones y un trabajo que, claramente, se mantiene hasta el día de hoy.

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Llegó la pandemia.

En varias oportunidades, David había visto a la “señorita Juliana”, como cariñosamente le dicen, con una cámara en la mano, porque a ella siempre le ha llamado la atención la fotografía. Pero no fue hasta el inicio de la pandemia que pusieron en marcha la producción del primer video.

El set de grabación ha sido su casa y sus alrededores con todos su colores, matices y olores, donde predomina la naturaleza y el color verde en todo su esplendor, el corral de sus gallinas, sus marranos y su huerta con diferentes hierbas y hortalizas: yerbabuena, toronjil, menta, ruda y caléndula. 

Nubia a Hijos

Nubia, Alejandro y David

“No fue fácil, bregamos mucho porque le teníamos miedo y pena a la cámara, así que tocó hacer varias tomas. La señorita Juliana llegó por la mañana y se fue bien tarde, además, no sabíamos mucho de cámaras, así que nos tocó aprender o, bueno, todavía seguimos aprendiendo muchas cosas”, afirma David sobre la primera grabación. 

El primer video de la familia Gaona, a pesar de no contar con el servicio de luz eléctrica desde hacía 12 años, fue natural, real, sin filtros, con vallenato de fondo, sin guión alguno, editado a punta de tutoriales y con algunos errores técnicos, como el plano vertical, pero nada de eso impidió que se robaran el corazón de las personas.  

Por su lado, Juliana fue muy sincera con ellos desde el principio al decirles que “tocaba tener paciencia y ser muy constantes, porque para poder monetizar el canal habría que esperar [de] unos seis meses a un año”, según ha explicado en diferentes entrevistas.

Nubia recuerda con mucha felicidad lo que sucedió después de la publicación del primer video: “Yo estaba trabajando en el colegio, salí y la gente con la que me encontraba me decía ‘Felicitaciones’, ‘Mi youtuber favorita’. Así que llamé a mi hijo David y él me dijo que había sido todo un éxito. Fue muy emocionante”. 

¿A sumercé no le dio pena estar en frente de una cámara? le pregunté.

Sí, mucho, fue muy duro. Estaba muy nerviosa, pero también aprendí que tenía que poner más cuidado en lo que estaba haciendo. No quería que mis hijos miraran los videos y dijeran que era un desastre porque ellos podían y yo no cuenta Nubia con su voz enérgica y directa mientras se ríe por videollamada.

El objetivo principal de Nubia y sus hijos desde el inicio ha sido visibilizar la realidad del campo colombiano desde su propia historia. También, enseñar a las personas cómo hacer un huerto en sus casas o apartamentos, cómo sembrar frutas, hortalizas, plantas aromáticas. Y, a la vez, promocionar los productos de sus amigos campesinos. 

No hay que olvidar que el campo ha sido y es uno de los sectores con mayores crecimientos de desigualdad, pobreza, falta de acceso a servicios básicos (como, por ejemplo, salud, educación, agua potable, redes eléctricas) y escasez de oportunidades de desarrollo. Además, sumemos la cadena de intermediarios que impiden que los pequeños y medianos productores accedan a precios justos por sus cosechas.

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Una vida nueva

Hoy, el canal de Nubia e hijos está por alcanzar los 800 mil suscriptores. Cada uno de sus 42 vídeos reflejan su humildad y esencia. Todos contienen un cúmulo de sensaciones. Al comienzo se notaban los nervios, pero con el tiempo fueron aflojando. Ahora, por el contrario, son las sonrisas, la nobleza y las lágrimas de Nubia las que se roban los primeros planos.

Mientras, Alejandro y David se turnan para interactuar continuamente con sus seguidores en su cuenta de Instagram. La chispa que tienen es lo que ha generado que la gente los apoye, los quiera tanto y hasta decida ver toda la publicidad que haga falta por ellos. 

En los diferentes capítulos de su canal se puede encontrar desde cómo hacer arequipe (dulce de leche), tortas o sembrar aguacates en casa, hasta cómo celebrar Halloween en el campo. También, la experiencia que vivió la familia cuando conocieron una piscina. Uno de los videos más emotivos del canal es aquel en el que el cantante colombiano de música popular Jhonny Rivera llega a visitarlos de sorpresa para regalarles una moto y dos bicicletas.

Además, en su página web venden kits escolares y de siembra biodegradable. Estos últimos vienen con semillas de cilantro, cebolla larga y lechuga, para que la gente pueda hacer sus huertos en casa. 

Nubia, Alejandro y David

Nubia, Alejandro y David

En la zona rural en la que vive la familia no contaban con electricidad y la señal del único celular que tenían era muy intermitente. En 2019, David trabajó con su vecino Fredy haciendo un corral para los arándanos y ahorró una parte para poner el internet. Luego Nubia pagaba las mensualidades gracias a su trabajo. 

“Nosotros duramos 12 años sin luz. A mi esposo no le alcanzaba para todo y cuando nosotros montamos el video, don Sigifredo estaba trabajando con unas empresas e ingenieros y ellos fueron los que nos regalaron la luz solar”, dice Nubia, subrayando que son una familia bendecida, ya que tienen dos luces: la solar y la eléctrica.

Por otro lado, el canal les ha ayudado económicamente a mejorar su calidad de vida. “He podido arreglar la casa, el cuarto de los niños y comprar un computador para que mis hijos se organicen en sus clases online”. También, Nubia pudo obsequiarle una vaca, la famosa Lola, a su hijo David, por su cumpleaños número 15.

En cada frase que dice, Nubia agradece a Dios y su voz se entrecorta cuando habla con tanto orgullo de David y Alejandro, el menor, quien tiene 10 años y ha impactado a los fans del canal por su naturalidad y personalidad a la hora de hablar: “Mi primer sueño es ir a conocer a Vicente Fernández (el cantante mexicano). Mi segundo sueño es tener un caballo y el tercero seguir estudiando”, dice él. Por su lado, David ha sido muy enfático en lo que quiere hacer con su vida: “Quiero estudiar arquitectura y venir a ejercer al campo para ayudarle a todos los campesinos”.

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El rol de Nubia como mujer rural 

En el campo, aún persisten brechas laborales, políticas, educativas y económicas entre hombres y mujeres. Esta desigualdad e inequidad ha delimitado que las mujeres rurales se construyan así mismas en este sector. No obstante, mujeres como Nubia Gaona se han convertido en un ejemplo de lucha, perseverancia y poder para otras campesinas y madres cabeza de hogar.

“A mí alguna vez me habían dicho que era una buena mujer en liderar las cosas y yo decía que no. Hoy en día me doy cuenta que sí, porque soy una mujer que representa a muchas en cualquier sentido, como laboral, mamá, viuda, abuela, de todo un poco, y lo único que tengo para decir a todas las mujeres es: pa’ delante siempre con la frente en alto y nunca alejarnos de Dios”, concluye con mucha fuerza. 

Según el portal Statista (el portal de estadísticas para datos del mercado), Nubia e hijos fueron elegidos como uno de los canales de youtubers más destacados de Latinoamérica en 2020, lo que demuestra que a esta familia no hay nada ni nadie que los detenga porque, como dice David, “el campo une a todos los ricos, pobres, feos, bonitos…”. “Y horribles”, añade Alejandro con una carcajada.

Finalmente, Nubia sueña con seguir sus estudios virtualmente para culminar su bachillerato y graduarse este año. 

—¿Otro sueño? — le pregunto antes de terminar la llamada.

— Sí. Queremos continuar llevando el campo en alto, el municipio en alto y a los campesinos más alto.

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Imagen de portada: Rocío Rojas
Tatiana Rojas Sánchez

Tatiana Rojas Sánchez

Colombia (1996). Periodistas. Ha escrito para medios nacionales e internacionales sobre temas de migración, política, derechos humanos, género y conflicto colombiano. Ha estado nominada a premios regionales de periodismo. Fue integrante de la 3ra Red LATAM de Jóvenes periodistas de Distintas Latitudes. Ganó la beca para cubrir temas de migración otorgada por la FNPI y OXFAM. Hoy es periodista freelance y migrante en Barcelona, España, desde allí se dedica a narrar a la Latinoamérica migrante.

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