Texto: Tania Chacón
Foto: Núria López Torres
Diseño de imagen: Alma Ríos

Como muestra de las dificultades que supone hacer periodismo digital en Cuba, un botón: en la segunda sesión de aprendizaje con la 3a generación de la Red Latinoamericana de Jóvenes periodistas, el tutor, el cubano Abraham Jiménez Enoa, tuvo que acudir a la embajada de Holanda para asegurar una buena conexión. Mientras que sólo una de las integrantes de la Red, también originaria de Cuba, logró conectarse a la sesión con video; los otros tres integrantes de la isla se juntaron para poder acceder a la charla, pero no les fue posible interactuar con el resto del grupo por la conexión.

¿Cómo es hacer periodismo digital en Cuba?

Para tener conexión en Cuba hay que ir a un parque o a algún otro de los lugares públicos donde el gobierno ha instalado internet. Además se debe comprar una tarjeta que cuesta un dólar por hora de conexión. Hay que considerar que el salario básico de los cubanos está alrededor de los 30 dólares al mes.

Un parteaguas para el periodismo digital en Cuba fue 2007, cuando Raúl Castro tomó la presidencia y se comenzaron a implementar una serie de reformas a partir de las cuales, entre otros cambios, se comenzó a masificar el internet a la población.

Más o menos a partir del año 2014, Abraham Jiménez Enoa notó que “empezaron a surgir medios que van desde propuestas como la de nosotros, de periodismo narrativo, hasta medios que están especializados en deportes, en moda, otros más noticiosos”. Abraham es el director y cofundador de la revista El Estornudo, especializada en periodismo narrativo. “Los nuevos medios sin pertenecer a ningún bando, comenzaron a narrar una Cuba diferente, la Cuba de estos tiempos”.

Sin embargo, Abraham dice: “Yo no soy periodista en Cuba”. Esto porque actualmente en la isla sólo se reconoce como medios de comunicación a aquellos que pertenecen al Estado Cubano. Cualquier persona que haga periodismo fuera de ese marco opera dentro de una laguna legal. Abraham opina que a diferencia de países como México, “en Cuba no se asesina a los periodistas, pero se ha asesinado el periodismo”.

Una vez abierto el micrófono a las dudas de las y los integrantes de la Red de Jóvenes Periodistas, María Laura Chang (Venzuela) preguntó si en El Estornudo habían sufrido ataques cibernéticos. Abraham explicó que este tipo de ataques también son una práctica común para ejercer presión. El Estornudo está bloqueado en Cuba, para leerlo en el país hay que tener un programa o aplicación que cambie la ubicación del lector.

Y ahí es donde aparece el famoso Paquete Semanal, que en palabras de Abraham es:

Otro tema abordado durante la sección de preguntas fue el de las fuentes. Francis Peña (Venezuela) preguntó cómo hacen los periodistas independientes en Cuba para que las personas les hablen si legalmente “ustedes como periodistas no existen”, y Yamlek Mojica (Nicaragua) preguntó si pueden tener acceso a fuentes oficiales. Cuando Abraham acude a realizar alguna entrevista debe ingeniárselas para entablar relaciones sólidas con sus fuentes, pero es muy difícil acceder a fuentes oficiales y no queda otra que buscar fuentes de menor rigor. A veces se filtran documentos o información, pero es difícil encontrar descubrimientos en ellos. Sin embargo, es por la misma razón que en Cuba se ha apostado por el periodismo narrativo, porque la alternativa es narrar la Cuba subterránea a través de historias.

El Estornudo

La única manera de que existiera El Estornudo, era online. Abraham y otros colegas trabajaban en la revista digital ON Cuba, pero debido a cambios editoriales en el perfil de ésta decidieron salir y entraron en un periodo donde no sabían qué hacer con sus carreras periodísticas.

Y después:

Tras contar esta historia y abrir una vez más el espacio para preguntas, José Antonio Mendieta (Ecuador) preguntó cómo es la autocensura en Cuba. Abraham contó que existe en todos lados, pero en Cuba se permea porque muchos saben cómo funciona, pues han trabajado en medios oficiales. Incluso hay temas que la prensa independiente no toca. “No es lo mismo tener detrás de las rejas al león que meter la mano a la jaula para intentar tocar al león. En El Estornudo intentamos meter la mano hasta donde podamos”.

El caso Ariel Ruiz Urquiola

Una ocasión que Abraham metió la mano hasta donde pudo, y que ejemplifica el tipo de periodismo que hace El Estornudo, es una serie hizo sobre Ariel Ruiz Urquiola. Ruiz Urquiola descubrió y expuso que las autoridades cubanas exportaban tortugas carey hacia Japón y hacia Europa detrás del telón. Fue asediado por el estado hasta que lo enviaron a la cárcel. El caso fue muy mediático internacionalmente y muchos medios cubanos independientes escribieron algo al respecto. Abraham quería publicar algo que nadie más hubiera publicado y sabía para ello debía hablar de los aspectos más profundos del personaje. El resultado fue una serie de tres entregas: el primer texto es una conversación que tuvo Abraham con la hermana del científico cuando éste todavía estaba preso. El segundo es en la casa de Ruiz Urquiola y el tercero es la entrevista que Abraham tuvo con él.

Aunque El Estornudo ha apostado por el periodismo narrativo de largo aliento, Abraham reconoce que la realidad a veces los lleva a hacer temas más coyunturales. Sin embargo buscan hacerlo siempre diferente, desde lo narrativo, con cuidado de las formas y la estructura, y dándole aliento a los detalles que normalmente la gente pasa por alto.

Para finalizar la sesión de aprendizaje se abrió el espacio para una última pregunta. Tatiana Rojas (Colombia) aprovechó para pedirle a Abraham un consejo para aquellos periodistas que apuestas por el periodismo narrativo.

“Hay que tener fe y apostarle. Y todo parte del placer, si al final nos da placer este tipo de periodismo, va por ahí. Hay que tener la confianza necesaria y hacer un buen trabajo. Yo sí creo que en buena medida al final este tipo de crónicas, este tipo de textos sí se consume. No me queda duda que cuando pasa algo realmente importante la gente prioriza este tipo de historias y eso me consuela”.